Hace dos semanas que comenzó la invasión rusa de Ucrania, y sus gentes, ahora convertidas en las protagonistas de una pesadilla que nos tiene a todos mirando al Este y con el corazón en un puño. Dos semanas… un pequeño e ínfimo espacio de tiempo de 360 horas en el que cientos de miles de vidas han cambiado para siempre… vidas que ya no volverán a ser como antes…

Desde Fundación PROCLADE, sabíamos que era obligado canalizar esfuerzos y recursos hacía aquellos que huyen o lo han perdido todo, por eso desde el principio nos pusimos en marcha. Pronto contactamos con nuestros hermanos misioneros en Polonia y Ucrania, y con su superior, el Padre Piotr Beza, que nos contó de las grandes necesidades que la gente estaba enfrentando.

En Ucrania, los misioneros claretianos están en la ciudad de Truskavets, y también en el pueblo de Boryslav, allí es donde hemos canalizado los primeros recursos y ayudas que nos han ido llegando, ya que muchas personas (mujeres y niños/as especialmente) huyen a Polonia, atravesando esta ciudad a unos 60 km. de la frontera.

Cada día llegan más y más refugiados que huyen de la parte oriental del país, asediada por la guerra, porque Rusia ya no sólo bombardea objetivos militares, sino también casas, pisos, hospitales, escuelas… Algunas personas están solo por unas horas en Truskavets, como una parada más en su largo camino a Polonia o a otros países fronterizos o un destino aún no decidido, mientras que otros, conservan la esperanza en que sus vidas puedan retomarse donde las dejaron, y esperan que sea allí, en esta pequeña ciudad, donde la tragedia termine y desde allí regresar a la casa de la que hace unos días salieron huyendo con lo puesto. 

Descarga de materiales y productos básicos para los desplazados en Truskavets, Ucrania

El Superior de los misioneros claretianos, P. Piotr, nos cuenta ” que los misioneros, además de su trabajo parroquial normal, ahora hacen también de conductores, transportando a las madres con niños/as a la frontera polaca; organizan la comida, la ropa y las medicinas; a veces dan una suma de dinero a los que han huido con las manos vacías de las regiones devastadas por la guerra. Las necesidades son cada vez mayores, pero la ayuda está cada vez mejor organizada, tanto gracias a las autoridades de la ciudad de Truskavets como a la ayuda procedente de otros países y entidades como Fundación PROCLADE”.

En Polonia, ante los miles de refugiados que están llegando al país, los misioneros claretianos organizan también en sus comunidades y parroquias en las diferentes ciudades donde están presentes y con el apoyo de sus grupos de voluntarios/as y colaboradores, la acogida para los refugiados y darles así alojamiento, y también ayuda en la entrega de alimentos, productos de higiene, ropa, etc.

El Padre Wojciech colocando algunos de los productos en las salas parroquiales, que ahora sirven de improvisados almacenes

Los recursos de emergencia enviados desde Fundación PROCLADE de ayuda y asistencia están siendo gestionados tanto en Ucrania como en Polonia, ayudando con ello a cientos de personas. A día de hoy, hemos enviado más de 50.000 euros para paliar esta grave crisis humanitaria, algo que ha sido posible gracias a la solidaridad de decenas de personas anónimas que han donado y ayudado durante estos días, haciendo gala así de inmensa empatía y solidaridad. 

Nuestra entidad, respondiendo a su pluralidad y vocación, está también preparada para dar respuesta a los refugiados que puedan ir llegando a nuestro país, y a través de los procesos de acción e intervención social que llevamos a cabo en la fundación daremos acompañamiento, asesoramiento y ayuda a las personas y familias desplazadas o refugiadas que así lo requieran, por lo que este será otro de los focos de nuestro trabajo en las próximas semanas y meses de este conflicto que adopta un carácter global.

Una vez más se pone de manifiesto, algo que ya aprendimos durante lo más duro de la pandemia… ya nada nos es lejano ni ajeno, todo está aquí y ahora, nos mira a los ojos, nos habla con voz clara, el sufrimiento de los otros, es nuestro… así como es nuestro el amor, la solidaridad, la generosidad, el altruismo… a tantas personas de inmenso y buen corazón que hacen todo lo que pueden por ayudar aquí, allí y en tantos otros lugares a través de sus gestos solidarios inmediatos, gracias… GRACIAS por haberos lanzado a ayudar desmedidamente porque con ello demostramos que las horas, días o semanas que necesitamos para ser bondadosos y fraternos son muchas menos que las que se necesitan para no serlo, y eso nos da la esperanza necesaria para seguir soñando en que un mundo mejor siga siendo posible.

Grupo de colaboradores de una de las Parroquias de Polonia en la que están organizando las ayudas a entregar

Francisco Carril Álvarez

Director de Fundación PROCLADE