Burkina-Faso-pozo-alimentación

Nos alegra terminar este 2021 con una buena noticia desde Fundación PROCLADE. A partir de 2022 daremos comienzo a nuestro trabajo a largo plazo en Burkina Faso, abriendo así, el Área de Acción Territorial (AAT) de Koudougou con la asociación PROCLADE-BURKINA de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Polonia. Comenzaremos nuestro trabajo en el país con un proyecto de soberanía alimentaria para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones locales.

Este proyecto, que será cofinanciado en parte por la Diputación de Burgos, es el fruto de un trabajo conjunto entre PROCLADE BURKINA y el equipo técnico de Fundación PROCLADE, iniciado a comienzos de 2021, con el objetivo de trabajar en uno de los países con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más bajo del mundo (Burkina Faso se encuentra en el puesto 182 del IDH sobre un total de 189 países).

El diálogo llevado a cabo con la contraparte local ha puesto en evidencia numerosos Derechos Humanos que la población local no tiene garantizados: como el acceso a la alimentación, al agua potable, a la sanidad y a la educación; además de sufrir violencia por ataques yihadistas, migraciones masivas y de sufrir graves carestías.

 En un contexto de este tipo,  la contraparte local y la población beneficiaria han priorizado trabajar en el sector de la alimentación. Se ha construido, con técnicas participativas, un proyecto de seguridad alimentaria cuyo objetivo es contribuir a mejorar las condiciones de producciones agrícolas de las familias vulnerables. Estas familias no ven garantizado su derecho a la alimentación a causa de la inseguridad alimentaria del país, agudizadas por los efectos del cambio climático.

 El proyecto que ahora comenzamos pretende fortalecer la seguridad alimentaria de 100 familias, de 17 pueblos del área de Koudougou (alrededor de 700 personas), a través del desarrollo de una huerta comunitaria, granjas pilotos de avicultura y ganadería; y capacitación en técnicas productivas. El proyecto se desarrollará en un terreno de dos hectáreas cedido a PROCLADE-BURKINA por una familia local. A lo largo del proyecto, la población beneficiaria se organizará en Comités de Gestión y Mantenimiento de la  huerta comunitaria y de las unidades de producción ganadera con el fin de redistribuir los alimentos entre las familias, vender los excedentes y revertir en el proyecto para garantizar así su sostenibilidad a largo plazo. La huerta prevé una instalación de riego por goteo con el objetivo de utilizar mejor el agua, un recurso muy escaso en la zona, y ser así menos dependientes de las precipitaciones en la zona, que son muy inestables a causa del cambio climático.

 

 Mario Pinucci,

 Técnico de Cooperación al Desarrollo y Acción Humanitaria – Fundación PROCLADE

Por otros 25 años con tantos “Contigo”.