DIA INTERNACIONAL DE LAS COOPERATIVAS

Este sábado se celebra el día internacional de las Cooperativas. Se celebró por primera vez en
1923 y este año, como PROCLADE nos sumamos a esta celebración. ¿Por qué lo hacemos, si
somos una Fundación?, os estaréis preguntando.
Como Fundación PROCLADE llevamos años colaborando con entidades de Comercio justo para
la venta de productos como el chocolate, el azúcar y el café y muchas de ellas son
cooperativas. Comercializamos y vendemos sus productos para que la redistribución de la
riqueza en los eslabones que hay entre productores y consumidores sea justa y no haya nadie
que se empobrezca. Parece algo normal, pero en un mundo dominado por el mercado libre no
lo es y hemos tenido que añadir el adjetivo “justo” a la palabra comercio, para distinguirnos de
prácticas que a menudo se aprovechan de los más vulnerables (los productores) para
enriquecerse sin escrúpulos.
En este contexto las cooperativas sean ellas de productores o de consumidores han
demostrado ser una respuesta válida y eficaz al sistema empresarial tradicional. Lo primero es
el cambio de paradigma. Su gestión es democrática, cada persona socia tiene un voto que
puede utilizar en asamblea, independientemente del capital que ha puesto en la cooperativa.
En el modelo empresarial no funciona así ya que tiene más poder de decisión quien más dinero
pone en la organización. De esta forma, todas las personas pueden ser socias
independientemente de su nivel económico. Esto hace que los proyectos cooperativos creen
un fuerte sentimiento de pertinencia y participación entre las personas integrantes. Todas
trabajan por un proyecto que sienten como suyo y no como algo ajeno o impuesto.
Personalmente he podido trabajar en cooperativas tanto en el estado español como en
América del Sur y esto el sentimiento de pertenencia es algo muy tangible. Las cooperativas
queseras de Ecuador con las que trabajé decidían de forma colectiva el precio de la leche que
la quesera pagaba a los productores que son los mismos socios de la cooperativa. De esta
forma el precio por litro de le leche era siempre equilibrado para que los productores ganar lo
suficiente y para que el precio final del queso fuera competitivo. De esta forma,
multinacionales como Nestlé que compraban a productores en áreas muy cercanas a la de las
cooperativas, nunca pudieron entrar a comercializar en ese territorio al o poder ofrecer
condiciones mejores.
Esto demuestra que es posible crear modelos de economía alternativos, más democrático y
más justos. Las cooperativas son el modelo que mejor se ajusta a esta filosofía por su carácter
democrático, participativo y por la resiliencia que han demostrado en todas las latitudes frente
a los periodos de crisis.
Por esto hoy decimos, ¡Viva la Cooperativa!

Mario Pinucci
Técnico de Cooperación al Desarrollo y Ayuda Humanitaria de Fundación PROCLADE

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