El acceso a la salud, al agua y al saneamiento continúa siendo uno de los principales desafíos para muchas comunidades. En Cazale (Haití), estamos desarrollando un proyecto con el apoyo de la Generalitat Valenciana, impulsando una mejora estructural en las condiciones sanitarias mediante una intervención integral que combina infraestructuras básicas, formación en prevención y fortalecimiento organizativo local.
La actuación parte de un enfoque de derechos humanos y de género, situando a la comunidad en el centro del proceso y reforzando su capacidad para prevenir y afrontar enfermedades infecciosas como el cólera.
Infraestructuras que mejoran la vida cotidiana
Uno de los avances más visibles ha sido la construcción de 13 letrinas comunitarias separadas por sexo, que actualmente prestan servicio a 800 personas, 400 mujeres y 400 hombres.
La disponibilidad de instalaciones adecuadas de saneamiento reduce significativamente los riesgos de transmisión de enfermedades y mejora las condiciones de higiene. Además, para las mujeres, disponer de espacios seguros y diferenciados supone un incremento en la privacidad, la seguridad y la dignidad en su vida diaria.
Estas infraestructuras no solo responden a una necesidad básica, sino que constituyen un elemento clave en la prevención sanitaria a largo plazo.
Formación en prevención para 1.000 personas adultas
El proyecto ha desarrollado un amplio proceso de capacitación dirigido a 500 mujeres y 500 hombres de entre 18 y 49 años, centrado en la prevención del cólera y otras enfermedades infecciosas.
A través de talleres específicos de al menos dos horas de duración, las personas participantes han adquirido conocimientos prácticos sobre higiene, medidas preventivas, identificación de síntomas y actuación ante posibles brotes. Este proceso ha permitido reforzar hábitos saludables y consolidar una cultura comunitaria orientada a la prevención.
La educación sanitaria se convierte así en una herramienta fundamental para reducir riesgos y fortalecer la resiliencia de la población.
32 comités de salud fortalecidos y equipados
Para garantizar la sostenibilidad de la intervención, el proyecto ha reforzado 32 comités de salud comunitarios. Cada comité ha recibido 50 horas de formación técnica especializada y cuenta ahora con material sanitario y medicamentos para la prevención y el tratamiento del cólera y otras enfermedades infecciosas.
La capacitación ha incorporado un enfoque de género y derechos humanos aplicado al ámbito de la salud, promoviendo una atención más equitativa y una participación activa de mujeres en los espacios de decisión comunitaria.
Este fortalecimiento organizativo permite que la comunidad disponga de estructuras preparadas para responder de manera autónoma ante posibles emergencias sanitarias.
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