Los Misioneros Claretianos de Haití, solicitantes de la ayuda económica, realizaron un primer diagnóstico de la situación y perfilaron la estrategia de intervención, estableciendo un plan de ayuda para las familias damnificadas de Cazale, tras el paso del huracán Irma por Haití y Cuba.

El plan trazado se dividió divido en tres fases:

1ª.- Proporcionarles ayudas para que puedieran cubrir las necesidades más urgentes e importantes: agua, comida, medicinas, mantas, plásticos para protegerlos de la lluvia, …

2º.- Desescombrado, limpieza de las áreas habitadas y rehabilitación de viviendas, colegios, etc

3º.- Recuperación de los medios de vida: reconstrucción de locales, distribución de utensilios de labranza y herramientas de trabajo.