Cada 22 de marzo, el Día Mundial del Agua nos invita a mirar de frente una realidad urgente: más de 2.200 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable segura, y cerca de 3.500 millones carecen de servicios de saneamiento adecuados. A esto se suma un dato especialmente alarmante: cada día, más de 1.000 niños y niñas menores de 5 años mueren por enfermedades relacionadas con el agua, el saneamiento y la falta de higiene.
Además, en muchas comunidades, el acceso al agua implica recorrer largas distancias a diario, una tarea que recae principalmente en mujeres y niñas. Esto no solo afecta a su salud, sino que limita su acceso a la educación y reduce sus oportunidades de desarrollo. El agua, por tanto, no es solo una necesidad básica: es un elemento clave para romper el ciclo de la pobreza.
En Fundación PROCLADE trabajamos para transformar esta realidad desde el terreno. En Bouaflé, en Costa de Marfil, hemos desarrollado un proyecto que está cambiando la vida de cientos de familias. Gracias a la construcción de un pozo, alrededor de 2.000 personas disponen ahora de acceso diario a agua potable, lo que ha supuesto una mejora directa en su salud y calidad de vida.
Pero garantizar el acceso al agua no es solo cuestión de infraestructuras. La sostenibilidad del proyecto ha sido una prioridad desde el inicio. Por ello, se ha impulsado la participación activa de la comunidad: se ha creado un comité local encargado de la gestión y mantenimiento del pozo, se ha formado a 10 personas en tareas técnicas, y más de 100 miembros de la población han recibido formación en higiene, uso responsable del agua y mantenimiento de las instalaciones.
Este enfoque permite que la comunidad no dependa exclusivamente de ayuda externa, sino que sea protagonista de su propio desarrollo. Los resultados ya son visibles: disminución de enfermedades relacionadas con el agua, más tiempo para la educación y el trabajo, y un fortalecimiento del tejido comunitario.
En el Día Mundial del Agua, recordamos que detrás de cada cifra hay vidas, oportunidades y futuros en juego. El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental, pero aún queda mucho camino por recorrer. Por ello, desde Fundación Proclade seguimos trabajando para que ese derecho sea una realidad para todas las personas, porque el agua no debería ser un privilegio, sino la base de una vida digna.