El 5 de diciembre se celebra el Día Internacional de los Voluntarios, en el que recordamos este leman: “Con voluntariado, unidos somos más fuertes”

Cuando la pandemia por COVID-19 arrasaba por todo el mundo, los medios de comunicación han dedicado miles de titulares reconociendo la labor voluntaria de millones de personas que ayudaron a proporcionar atención médica, a hacer la compra para vecinos vulnerables o a llamar a las personas mayores que vivían solas.

En los momentos en que la necesidad es más visible, se muestra el carácter más solidario de nuestra sociedad. Millones de personas se ofrecen para ayudar allá donde estén. Pero también, en el día a día, hay miles de voluntarios y voluntarias que entregan su tiempo y habilidades en una labor valiente y silenciosa.

Ser voluntario/a es encontrar un hueco para las necesidades ajenas entre las prioridades de nuestra vida. Es ser consciente de cómo con compromiso y dedicación podemos crecer juntos como sociedad. Es mirar a los ojos, ponernos en la piel de otras realidades y generar una comunidad en la que todo el mundo tiene un hueco.

Hay todo tipo de posibilidades de actividad voluntaria que se adecúan a la capacidad de dedicación. Desde acompañamiento en la búsqueda de empleo, emocional, asistencial….Como labores que desde nuestra experiencia profesional podemos marcar un impacto real en la vida de otras personas. Como Laura, voluntaria de acción social, que apoya todas las semanas en grupos de apoyo promovidos por Fundación PROCLADE:

“Para mí, el voluntariado en Proclade es un encuentro con el prójimo que está en búsqueda. Es un espacio que permite crear una simbiosis entre voluntari@s y usuari@s para poder acompañar las dificultades existentes en muchas sombras de nuestra sociedad. Por tanto, es una oportunidad para ser sal y luz, una “gota en medio del océano”, que muchas veces recibe mucho más de lo que da y que trata de reconocer y aprender de nuestro lado más humano: nuestra(s) vulnerabilidad(es). Y a partir de ahí, reconociéndonos “Fratelli tutti” (que todos somos hermanos y hermanas), somos capaces de poner en marcha mecanismos como la escucha, empatía, respeto y voluntad, para ser capaz de dar lo mejor de nosotr@s mism@s y seguir caminando, entre obstáculos, pero sabiéndonos acompañad@s.”

Desde Fundación PROCLADE aprovechamos la oportunidad que nos brinda este día para agradecer a todas las personas que de forma generosa y altruista nos eligen para ser canal de su tiempo. Elos y ellas son el mejor ejemplo de los valores que alimentan día a día nuestras raíces como institución.