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Hoy, 20 de febrero, es el Día Mundial de la Justicia Social que se lleva celebrando desde hace ya diez años. Amartya Sen, filósofo y economista, lo ha explicado claramente, justicia social que consiste en actuar frente a injusticias claramente remediables.

Todavía hoy, la justicia social brilla por su ausencia; las diferencias en y entre países son vergonzantemente llamativas, por nombrar algunas: millones de personas pasan hambre o no tienen acceso a agua potable o medicamentos básicos; sin olvidar a los refugiados, las víctimas del cambio climático, de los conflictos armados, de la trata de  personas, de la explotación laboral o sexual, de las desigualdades dentro de la propia sociedad española…

Por todo ello, en lugar de desanimarnos por todo lo que hay que hacer, debemos mirar a todos los desafíos mundiales como una oportunidad. Desde 2015, Naciones Unidas promulgó los Objetivos de Desarrollo Sostenible que trabajan por esa Justicia Social y que cubren todos los ámbitos (social, cultural, de género, ambiental, etc.) en los que tenemos trabajo pendiente. Ya sólo nos queda a Gobiernos, sector privado y sociedad civil que pongamos cada uno nuestro grano de arena para que se cumplan.