SUDÁN DEL SUR BUSCA SU CAMINO DE PAZ

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Recuerdo un anciano sacerdote irlandés que trabajó durante muchos años en Nueva Zelanda y solía moverse con la ayuda de un andador. En varias ocasiones comentaba agradecido y con buen humor: “Puedo ser lento, pero todavía esto en movimiento”. Me gusta esta perspectiva sencilla de aceptar nuestras limitaciones y estar agradecidos por lo que tenemos en vez de lamentar la falta de lo que nos gustaría tener. Y esto es lo que ocurre con el pueblo de Sudán del Sur. Ellos tienen mucho de lo que quejarse y, sin embargo, son un pueblo agradecido. Han aprendido a apreciar lo que poseen.

Ahora aquí es el fin del Ramadán y en algunos lugares hay cinco días de vacaciones mientras que otros toman sólo uno o dos. Aquí todos celebra tanto las fiestas cristianas y musulmanas, además de numerosos das festivos seculares. Por su parte, el acceso a Internet es caro y frecuentemente lento y limitado. Yo he sido bendecido con un ordenador con una batería que puedo recargar. Pero no es la norma: hay escasez de personal cualificado y capacitado y de  dispositivos y aparatos eléctricos. Así, nosotros hemos aprendido a vivir no sólo con acceso limitado a Internet sino también sin fotocopias. Y esto en la ciudad Juba, fuera de ella hemos tenido que lavar nuestra ropa a mano, lo que lleva tiempo.

Sudán del Sur es un país que ha sufrido tanto por la falta de oportunidades educativas. Si queremos crear oportunidades para los sudaneses es necesario traer a personas formadas de otros países. Es nuestro plan para entrenar a alguno de nuestros graduados como tutores, pero ellos necesitan experiencia de campo así como formación continua. Después, tendrán que tener la oportunidad de trabajar junto a los profesionales con experiencia.

Actualmente estamos trabajando en la revisión de nuestro Plan Estratégico, que se examinará en una reunión especial con la Conferencia Episcopal de Sudán del Sur, un paso importante ante la actual situación: tres de las siete diócesis están vacantes y varios de los Obispos titulares están a punto de jubilarse (…). El gobierno parece no tener un camino hacia la paz y no hay metas a corto plazo para el desarrollo de infraestructuras vitales como carreteras e instalaciones aeroportuarias. La salud y la educación también están siendo infra financiadas pero funcionarios del gobierno aplauden lo que estamos haciendo. Es importante a largo plazo, pero el camino inmediato a la prosperidad está lejos de ser fácil en este país devastado.

Fragmento extraído de una carta enviada por el Hermano Bill