Hay una frase hecha utilizada en inglés que dice ‘At Sixes and Sevens’. No está claro de dónde viene aunque hay sitios en los que se asegura que deriva de un juego de dados del siglo XIV y que, entonces, su significado era arriesgar descuidadamente toda la fortuna. En nuestros días, su traducción podría ser  ‘un estado de confusión y desorden’ o ‘desacuerdo entre las partes’.

Desgraciadamente, Sudán del Sur podría calificarse como ‘At Sixes and Sevens’. Es un país rico en recursos naturales, con abundante tierra cultivable, agua y petróleo. Sin embargo, dicha prosperidad se ha desperdiciado por los desacuerdos entre los líderes tribales. La gente esperanzada y optimista en el momento de la independencia, se ha reducido a un pueblo que vive con miedo a perder lo poco que les queda. Muchos tienen hambre; millones de personas han sido desplazadas de sus hogares, expulsadas por violentos ataques del ejército de su propio país.

La moneda se ha devaluado también a límites insospechados. Por hacernos una idea, la semana pasada fuimos a comprar los boletos aéreos para los estudiantes. Tuvimos que llevar una maleta grande y una mochila llena de dinero para poder pagarlos. Cuando salíamos de casa, parecíamos cualquier pasajero listo para viajar.  Sin embargo, aunque la libra sudanesa se ha devaluado tanto, los salarios pagados por el Gobierno no han aumentado. De hecho, muchos empleados, incluyendo los soldados, han quedado sin pagar.

La vida sigue

Hace unos días, 26 nuevos maestros se graduaron en nuestro Colegio de Yambio. Una mezcla de personas de diferentes tribus que han vivido y estudiado juntos durante dos años.  También se han graduado 20 enfermeras y 11 partieras en el Instituto de Formación Sanitaria de Wau, tras tres años de estudios y tras haber demostrado que se pueden superar las tensiones étnicas. Desgraciadamente, en la mente de todos nosotros se encuentra la incertidumbre del Instituto de Formación de Salud Kajo-Keji después de que una declaración oficial asegurara que el centro fue atacado por hombres armados en septiembre, dos estudiantes fueron abatidos a tiros y saquedas las pertenencias personales de los estudiantes.  El centro, añaden, permanecerá cerrado temporalmente hasta el próximo mes de enero.

Ante esta situación, ¿qué hacemos? Aprender a vivir con ella y no ser disuadidos en nuestro propósito. Actualmente, una de nuestras mayores preocupaciones es la seguridad de nuestros estudiantes. Por supuesto, estamos mejorando la seguridad y no tomamos riesgos innecesarios. Ahora estamos aprendiendo a vivir detrás de muros y alambradas, algo que no habíamos necesitado antes. Solía ser agradable y muy barato salir a cenar. Pero ya no salimos por la noche.

Sea como sea, nosotros no estamos ‘At Sixes and Sevens’ sino que estamos unidos en nuestra misión de ayudar al pueblo de Sudán del Sur.

Texto extraido de la carta enviada por el Hermano Bill