FUNDACIÓN PROCLADE COMPARTE UNA JORNADA DE ESPERANZA JUNTO AL PAPA LEÓN XIV EN EL CENTRO CEDIA

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Madrid acogió uno de los momentos más significativos de la primera jornada del viaje apostólico del papa León XIV a España: su visita al Centro CEDIA 24 Horas de Cáritas en Madrid, un espacio de referencia en la atención a personas en situación de vulnerabilidad y exclusión social.

En este encuentro, marcado por la cercanía, la escucha y la invitación a «Alzar la Mirada», Fundación PROCLADE, invitada por la Archidiócesis de Madrid, estuvo representada por Luz María Tobón, participante del proyecto de Acción Social Espacios de Cuidados, y por Hugo Arley Victoria, usuario de este mismo programa, quienes tuvieron la oportunidad de participar en la jornada y saludar personalmente al Santo Padre.

Una invitación vivida con emoción

Para Luz María, la experiencia estuvo cargada de emoción desde el primer momento: «No ha sido un día cualquiera. Ha sido un día donde el corazón se nos ha salido del pecho de tanta gratitud, alegría y fe compartida. Tuve el inmenso honor y el profundo privilegio de asistir, en representación de PROCLADE, al encuentro con el Papa León XIV en el Centro CEDIA de Cáritas Madrid. Fui acompañando a uno de los migrantes a quienes tengo la dicha de brindar apoyo emocional y, desde el momento en que nos avisaron que seríamos los elegidos, nos embargó una emoción indescriptible», explica.

La jornada reunió a cerca de doscientas personas en el patio del centro, junto a numerosos profesionales, voluntarios y voluntarias que acompañan diariamente a personas mayores, enfermas, migrantes y personas en situación de exclusión.

«Hugo y yo llegamos con el sol del verano de Madrid, pero el calor humano superaba cualquier termómetro. Ver a la Iglesia de Madrid unida de una manera tan bella para acoger al Santo Padre nos recordó el verdadero sentido de nuestra misión: alzar la vista, abrir los ojos y mirar de frente a quienes nos necesitan», recuerda Luz María.

Un ambiente de fraternidad y esperanza

Cada participante encontró en su asiento una gorra con el lema Alzar la mirada, un bolígrafo y una flor de madera en la que pudieron escribir mensajes de esperanza que posteriormente adornaron el denominado Árbol de la Esperanza.

«El ambiente era de una fraternidad desbordante; los cantos y las conversaciones con quienes compartíamos banca nos hacían sentir una sola familia», señala. La llegada del Papa León XIV fue recibida con una ovación cargada de emoción. Los asistentes pudieron seguir a través de las pantallas su recorrido por las instalaciones y observar su cercanía con las personas acogidas en el centro.

El mensaje del Papa y la acogida como misión

Durante el acto, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, destacó el valor de los recursos de acogida de la Archidiócesis, comparándolos con auténticos «pesebres», lugares donde siempre hay espacio para la vida, la acogida y la esperanza. Una imagen que fue recogida con afecto por el Santo Padre durante su intervención, en la que también recordó con cariño el legado del papa Francisco.

La visita puso en valor el trabajo diario que realizan numerosas entidades sociales y eclesiales para acompañar a personas en situación de vulnerabilidad, promoviendo espacios donde la dignidad humana, la escucha y el cuidado ocupan un lugar central.

Historias de vida que emocionaron al Santo Padre

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la participación de varias personas vinculadas a los programas de acogida y acompañamiento de Cáritas Madrid.

«Se me inundaron los ojos de lágrimas al ver salir al escenario a Niurka, una de nuestras valientes madres cubanas, acompañada de sus mellizos de apenas dos meses, Atenea y Axel Ezequiel. Ella entregó al Santo Padre dos lazos con los nombres de sus hijos, un gesto sencillo pero profundamente hermoso», relata Luz María.

También resultó especialmente conmovedor el testimonio de un hombre procedente de Senegal que, tras llegar a España en una situación de extrema vulnerabilidad, encontró apoyo en los recursos de acogida y hoy acompaña a otras personas en situaciones similares. «Nos conmovió hasta el alma escuchar su historia. Como muestra de agradecimiento, regaló al Papa una copia de su DNI, símbolo de una nueva oportunidad y de una vida reconstruida», explica.

Los gestos de cariño continuaron con la entrega de unas sandalias por parte de una voluntaria, símbolo del camino compartido por tantas personas comprometidas con el acompañamiento social, así como de un pequeño Árbol de la Esperanza elaborado por personas en proceso de recuperación de adicciones.

Un impulso para seguir sembrando esperanza

Al finalizar la jornada, Luz María quiso expresar su agradecimiento por la oportunidad de representar a Fundación PROCLADE en un encuentro tan significativo:

«Regreso a casa con el alma rebosante y un sentimiento profundo de gratitud hacia PROCLADE por esta oportunidad y, sobre todo, hacia el Señor por haberme permitido vivir una experiencia tan hermosa junto a Hugo, de quien aprendo cada día el valor de la esperanza y la resiliencia».

La experiencia ha supuesto también un impulso para continuar trabajando por una sociedad más acogedora e inclusiva. «La cercanía y sencillez del Papa León XIV fortalecen el camino de acogida, escucha y acompañamiento que tantas personas recorremos cada día. Su bendición refuerza mi compromiso con el voluntariado. Dondequiera que el Señor me lleve, allí estaré para seguir sembrando esperanza y alzando la mirada junto a quienes más lo necesitan», concluye Luz María.

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