Fundación PROCLADE ha desarrollado un proyecto de cooperación en el barrio de Badara, en el municipio de N’Sele (Kinshasa, República Democrática del Congo), gracias al apoyo de la Junta de Castilla y León y Ayuntamiento de Valladolid. La intervención ha permitido mejorar las oportunidades de formación, empleo e inclusión social de 270 mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad, contribuyendo a fortalecer su autonomía económica y personal.
El proyecto ha dado respuesta a una realidad marcada por la pobreza, el desempleo y la falta de oportunidades educativas y laborales para muchas jóvenes, especialmente aquellas que son madres, han sufrido procesos de exclusión social o cuentan con escasos recursos para acceder a una formación profesional.
Un nuevo espacio para aprender y construir el futuro
Uno de los principales logros del proyecto ha sido la construcción y puesta en funcionamiento de un centro de formación profesional, un espacio seguro y adaptado que ofrece a las beneficiarias un entorno adecuado para adquirir nuevos conocimientos y desarrollar sus capacidades.
El centro cuenta con aulas equipadas, espacios para el acompañamiento individual y las instalaciones necesarias para impartir una formación práctica y de calidad, convirtiéndose en un referente para las mujeres jóvenes del barrio de Badara.
Formación profesional orientada al empleo
A lo largo del proyecto, las participantes han recibido formación profesional en especialidades con una alta demanda en el contexto local, como costura y confección, estética y elaboración de productos sanitarios.
Estos programas han combinado contenidos teóricos y prácticos, permitiendo que las jóvenes adquieran competencias técnicas que aumentan sus posibilidades de acceder a un empleo o de iniciar una actividad económica por cuenta propia.
Al finalizar la formación, las participantes han obtenido certificados que acreditan los conocimientos adquiridos y refuerzan sus oportunidades de inserción laboral.
Mucho más que formación técnica
Además de la capacitación profesional, el proyecto ha incorporado un acompañamiento psicosocial individualizado, ofreciendo apoyo emocional y seguimiento continuo a cada participante durante todo su proceso formativo.
Las jóvenes también han participado en actividades de alfabetización funcional, orientación sociolaboral, educación financiera y emprendimiento, fortaleciendo habilidades personales como la autoestima, la confianza, la comunicación y la capacidad para afrontar nuevos retos.
Este enfoque integral ha permitido que las beneficiarias no solo adquieran una profesión, sino también las herramientas necesarias para desenvolverse con mayor autonomía y seguridad en su vida cotidiana.
Más oportunidades para acceder al empleo
El proyecto ha facilitado el acercamiento de las participantes al mercado laboral mediante acciones de orientación, preparación para la búsqueda de empleo y contacto con empresas, talleres y otros actores económicos del entorno. Asimismo, se ha fomentado el autoempleo como una alternativa real para aquellas mujeres que desean poner en marcha pequeños negocios y generar ingresos para sus familias.
Con iniciativas como esta, Fundación PROCLADE continúa trabajando para que el acceso a la educación, la formación profesional y el empleo se conviertan en herramientas reales de transformación social, promoviendo una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva para las mujeres y sus comunidades.
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