La coordinadora del departamento de estudios y sensibilización de la Fundación Proclade, Laura López, y el delegado de Madrid, José María Manzano, han ofrecido dos charlas -en Gijón y Oviedo- sobre la economía solidaria como herramienta en la lucha contra la pobreza. Bajo el título «Pensando justo en ti», esta conferencia pretendía sensibilizar a la población de la necesidad de desarrollar políticas económicas que tengan en cuenta a los más desfavorecidos en un contexto de crisis económica.

Recogemos los artículos de prensa sobre ambos eventos.

- En Gijón: El Comercio Digital

- En Oviedo: La Nueva España


 

PROCLADE RECLAMA QUE SE TENGA EN CUENTA EL VALOR SOCIAL DE LAS COSAS

 

 

La Fundación expone las ventajas del comercio justo y de la banca ética

La Nueva España L. GAZTAÑAGA

La mayoría de la población mundial gasta el 80 por ciento de su sueldo simplemente en comer, y sobrevive en condiciones «ínfimas». Por otro lado, en los países industrializados se produce un consumo desmesurado que amenaza con producir daños irreversibles para la sociedad. De aquí parte la necesidad de pensar en una «economía alternativa» que añada al coste de las cosas los valores humanos, sociales y medioambientales. Una herramienta eficaz para llevar a cabo este tipo de economía es el comercio justo. Así lo aseguró ayer Laura López Ortiz, coordinadora del departamento de estudios y sensibilización de la Fundación Claretiana del Desarrollo (PROCLADE), en la charla «Economía solidaria: pensando en ti» en la que participó junto con José María Manzano y Simón Cortina, técnico en Economía Solidaria de Proclade, y delegado en Asturias de la misma, respectivamente.

López autora del libro «Pensando justo en ti», manifestó que las reglas de comercio internacional son «incoherentes», ya que, por ejemplo, se promueve que los «países del Sur» abran sus fronteras para un libre comercio «pero a la vez les ponemos aranceles para que no puedan competir con nosotros». El comercio justo cumple criterios como el de garantizar un salario al productor, establecer relaciones económicas a largo plazo, respetar la igualdad de género, proteger al menor, buscar el desarrollo en países necesitados, y por supuesto generar productos competitivos. «No se trata de caridad, sino de justicia» apuntó. José María Manzano expuso otra herramienta para establecer una economía solidaria: la banca ética. «Está dentro de las reglas y leyes de la banca española, pero a la vez que pienso en mí, pienso también en proyectos sociales. Tiene intereses, plazos fijos, libretas, y todo lo demás, pero la diferencia es que es transparente, sabemos en qué se gasta nuestro dinero y apoya a los más empobrecidos», añadió.


 

NUESTRO PROYECTO SE BASA EN LA ECONOMÍA SOLIDARIA COMO ALTERNATIVA

 

 

El Comercio Digital EVA G. LLERA

Laura López es coordinadora del departamento de estudios y sensibilización de la Fundación Proclade. Ayer, acompañada por el técnico en banca ética, José María Manzano, ofreció una charla sobre la economía solidaria como herramienta en la lucha contra la pobreza. Bajo el título ‘Pensando justo en ti’, los ponentes explicaron la necesidad de desarrollar políticas económicas que tengan en cuenta a los más desfavorecidos en un contexto de crisis económica.

-¿En qué consisten estas políticas económicas?

- Es un proyecto basado en la economía solidaria como alternativa y enfocado hacia un comercio justo, el consumo responsable y la banca ética.

-¿Qué diferencia hay entre la banca tradicional y la banca ética?

- La diferencia es muy sencilla. En la banca solidaria el dinero que las personas invierten se usa para proyectos sociales y cooperativas y, además, existe una total transparencia. La banca tradicional, al contrario, puede estar usando el dinero que nosotros invertimos para cualquier cosa. Y ahora en esta situación de crisis las personas quieren saber dónde y en qué se está usando el dinero que invierten.

-La situación de crisis puede ser un punto de inflexión para que la gente apueste por otro tipo de economía más responsable?

- Sí, es el momento idóneo para que la gente lleve a cabo una economía alternativa. De hecho, la banca ética responsable ha aumentado en un cuarenta por ciento.

-En cuanto a el comercio justo, ¿no son, en ocasiones, los productos excesivamente caros?

- Es porque traerlos aquí cuesta. En la medida que vaya creciendo este tipo de comercio se podrá importar mayor cantidad, lo que reducirá el precio. Un paquete de café que cuesta 80 céntimos tiene un coste humano muy alto que está por encima de los derechos humanos. Si comparas los costes, humanamente, me parece mucho.

-¿Cómo se puede llevar a cabo el consumo responsable?

- Por ejemplo, no cambiar de teléfono móvil cada seis meses sólo por el mero hecho de que nos lo regalan. El consumo responsable también afecta a la sostenibilidad medioambiental.