Hoy 28 de mayo celebramos el Día Internacional de la Salud para las Mujeres. Como en tantas otras cuestiones, la salud es otro de los ámbitos en los que las mujeres sufren una clara desigualdad respecto a los hombres, a pesar de que las mujeres cuentan con más esperanza de vida (86,2 años frente a 80,9 años de los hombres).

El abuso de sustancias y conductas nocivas (tabaco, alcohol, drogas ilegales, sobrepeso y obesidad) es más frecuente entre hombres y mujeres, pero sin embargo los hombres practican más deporte, tienen más momentos de autocuidado y duermen más horas. Esto se explica por la doble jornada que tienen que cumplir actualmente las mujeres, es decir, el cumplimiento de su jornada laboral remunerada y la asociada al cuidado de la familia y el hogar.

A esto hay que añadir la atención desigualdad a las enfermedades sufridas por hombres y/o mujeres; el sesgo de género en la atención sanitaria se produce “cuando a igual necesidad sanitaria en hombres y mujeres se realiza un mayor esfuerzo diagnóstico o terapéutico en un sexo respecto al otro, pudiendo contribuir a desigualdades en salud entre hombres y mujeres”. 

Carme Valls, médica y experta en problemas de salud y género, considera que la medicina, como muchas otras ciencias, es androcéntrica, es decir, que la investigación médica toma como modelo al varón, por lo que no ha tenido en cuenta las características propias, dolencias y datos de la prevalencia por género en enfermedades y problemas de salud.

Esta diferencia también se aplica a la medicalización, principalmente en problemas de salud mental (como ansiedad o depresión), que se trata con más prescripción de fármacos en el caso de las mujeres.

Por último, es importante resaltar que, según la última Encuesta Nacional de Salud, hay un mayor número de mujeres que no pueden acceder a medicamentos por motivos económicos.

Es importante contar con estos datos y circunstancias que viven cada día millones de mujeres en el disfrute y vivencia de su salud (o ausencia de ella) y seguir poniendo en marcha mecanismos y herramientas que ayuden a detectar y mitigar estas diferencias.

Irene Gil Gimeno

Responsable de Acción Social de Fundación PROCLADE