Saludamos, desde tierras lejanas, a toda la familia de PROCLADE, en este día del, y de la cooperante.

Creemos que esta fecha es una buena oportunidad para recordar a tantos pueblos y comunidades que viven situaciones de injusticia y desigualdad. Como cooperantes tenemos la suerte de conocer y sentir cercanas algunas de estas realidades. Realidades que remueven, cuestionan y llaman a la solidaridad y a la acción.

Como la de tantas comunidades que, como las del campo en Bolivia, no saben qué es una crisis porque siempre han vivido en una de ellas. Como la de los lugares donde el acceso a la salud no es un derecho sino un privilegio de quien tiene plata. Como la de la impunidad, la corrupción y la pobreza que hacen que miles de jóvenes sean asesinados en Honduras. Ejemplos que ponen nombre y personifican la pobreza y la injusticia, en este tiempo en el que se nos resume la realidad en números y cifras económicas.

Cifras, que significan más que simples números, cuando se trata de recortes y de la eliminación de políticas públicas de cooperación al desarrollo. Detrás de esas cifras se ve afectado el trabajo de las organizaciones del ámbito de la solidaridad, y lo que es más grave, están directamente afectadas las poblaciones beneficiarias de los numerosos proyectos que están viéndose obligados a finalizar. Y todo esto, mientras, al mismo tiempo y paradójicamente, se opta por beneficiar a los defraudadores de impuestos a través de la amnistía fiscal. Reclamemos en nuestra sociedad la importancia que tiene la ayuda al desarrollo y la necesidad de la solidaridad con los países empobrecidos.

Que este día, nos ayude a tener presentes a las personas de los países del Sur con las que colabora PROCLADE. Es cuando nos dejamos afectar por ellas cuando vivimos la solidaridad y tomamos conciencia de la necesidad de rebelarnos y luchar por cambiar los valores y las estructuras de nuestra sociedad.

Y celebramos también con ustedes que compartimos con muchas personas, colectivos y organizaciones el sueño por un mundo mejor, motivo de alegría y de esperanza, que nos tiene que animar a continuar trabajando.

Un abrazo enorme desde Bolivia a quienes cooperan lejos de casa y a quienes lo hacen desde más cerca.

Ana y Mikel