Están allí donde se les necesita. No dudan en dejar su vida en sus países de origen para marcharse a lugares empobrecidos, en conflicto o con grandes desigualdades sociales. Son los cooperantes españoles, que están presentes en más de cien países y este lunes 8 de septiembre celebran su día. Una celebración que coincide con la firma, en el año 2000, de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y que tiene un componente agridulce: y es que el año 2013 se cerró con una cifra récord de 155 cooperantes asesinados en todo el mundo, según un informe de la consultoría Humanitarian Outcomes. 

Además, esta efeméride no está libre de reclamaciones: los cooperantes exigen “el cumplimiento de los compromisos políticos” asumidos por el Gobierno en materia de cooperación para el desarrollo. Una petición comprensible si tenemos en cuenta que, según la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, el recorte de fondos destinados a cooperación asciende al 70%. 

De esta forma, España se sitúa a la cola de Europa y en niveles de hace 30 años lo que tiene graves consecuencias para las personas en situación de vulnerabilidad. Ante esta situación, los cooperantes exigen que se garantice una política de cooperación “fuerte”. “Los complejos problemas que afectan a millones de personas en el mundo, incluido el nuestro, necesita algo más que tiritas”, concluyen.