En Honduras hay un gran número de niños de la calle, llamados “resistoleros” por la marca comercial del pegamento que esnifan. Viven de la mendicidad y son pocos los que llegan a cumplir los 16 años por diversas razones (enfermedades, parásitos, asesinatos, comercio de órganos,…)

Los Misioneros Claretianos llevan a cabo este proyecto de atención y reinserción de estos niños y niñas. Necesitan nuestra ayuda para construir el albergue y los talleres de formación profesional.