«Acojo con beneplácito el coro de voces que piden que se ponga fin a la violencia que afecta a alrededor de una de cada tres mujeres a lo largo de su vida. Aplaudo a los dirigentes que están ayudando a promulgar leyes y a hacerlas cumplir, y a cambiar mentalidades. Rindo homenaje, además, a todos los héroes en el mundo que ayudan a las víctimas a sanar y a convertirse en agentes de cambio.»

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon 
en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

 

La violencia contra las mujeres tiene muchas caras muy diferentes. Tantas que deberíamos hablar de violencias: física, sexual, psicológica, mayor incidencia de la pobreza, discriminación por cuestión de género, obligación de cargar con la familia, mayores dificultades para acceder a la sanidad y a la educación… Pero todas ellas tienen algo en común: suponen una violación de los derechos humanos. El Día Internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres nos invita a reflexionar sobre todas estas situaciones y a recordar datos preocupantes como que desde hace más de 40 años, el 70% de las personas pobres son mujeres. O que en el mundo, más de 700 millones de mujeres se casaron cuando eran niñas, de las cuales 250 millones eran menores de 15 años. Esto, y mucho más, consecuencia, como denuncian desde la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España, de “las actuales políticas neoliberales que refuerzan el sistema capitalista patriarcal, basado en la acumulación del capital y el consumo ilimitado, en detrimento de la sostenibilidad de la vida”.

Aterrizando en proyectos concretos

Pero este día es también un buen momento para echar la vista atrás y recordar todos los logros obtenidos hasta el momento. Unos logros para los que desde Fundación PROCLADE trabajamos en la formación y en la educación de las mujeres. Un buen ejemplo es el proyecto que actualmente se está llevando a cabo en el Centro Sur del Departamento de Caldas (Colombia). Allí, más de 150 mujeres, jóvenes y adultas, de los sectores rurales más vulnerables de la región aprenden producción agroecológica, panadería, ganadería sostenible… En definitiva, todo aquello que les permita generar proyectos agroecológicos y de seguridad alimentaria. Además, este proyecto ayuda a construir un tejido social que aleje a las mujeres de situaciones de violencia y drogadicción.

En Colombia también se han llevado a cabo otros proyectos de fortalecimiento de las capacidades de las mujeres con el fin de empoderarlas para que puedan luchar contra la violencia. En los departamentos colombianos de Cundinamarca, Caldas y Risaralda se trataron aspectos relacionados con el autoestima, raíces culturales, género y valores, participación política… De esta forma, más de 560 mujeres recibieron el impulso necesario para convertirse en actores activos en la resolución de sus problemáticas. Proyecto similar el que se realizó en 2012 en el Departamento del Chocó, cuando se apoyó los procesos de autodesarrollo de las comunidades afrocolombianas aumentado su seguridad alimentaria y su desarrollo socioeconómico, reforzando su permanencia como un Grupo Etnico e impidiendo el desplazamiento forzoso de sus tierras.