Históricamente, la India ha estado organizada mediante un sistema de castas que ha dividido a la población según su función en la sociedad. Lo anterior no se hacía a través de una simple diferenciación, si no que imponía una estructura social jerarquizada y segregada con grandes impedimentos para que los grupos de diferentes castas pudieran mezclarse.

El sistema de castas tiene su origen en la religión hinduista, donde se establece que el ser humano se crea de forma desigual, por lo que, también, le corresponde un rol diferente en la sociedad. Esta creencia divide y organiza a cada grupo social según las partes del Brahma, quien es considerado el primer dios hindú: en la posición más alta de la jerarquía se encuentran los Brahmanes (sacerdotes, profesores, personas dedicadas a la ciencia), quienes consideran que salieron por la boca del Brahma. Después seguirían los Khastriyas (fuerzas y cuerpos de seguridad, políticos y funcionarios), que en esta representación serían los brazos. De las caderas salen los Vaishya, aquellos dedicados a la actividad comercial. Y finalmente, se encontrarían los Shudras, que surgen de los pies, y son aquellas personas que se dedican al servicio y a trabajos sin cualificación profesional.

No obstante, fuera de esta división se encuentran una quinta casta, los/as Dalits (que también reciben el nombre de parias o intocables), a los que pertenece la tribu Irular, principal población con la que trabajamos en la India. Esta población ha sido y sigue siendo considerada una casta inferior, donde la única posición social que pueden ocupar es la de esclavo, por lo que solo puede realizar trabajos en situación de servidumbre, lo que les lleva a quedar relegados a vivir en condiciones de marginalidad y excluidos de cualquier recurso institucional, económico y/o social.

La Constitución de la India abolió el sistema de castas e introdujo disposiciones especiales para las mejoras sociales y económicas de la población Dalit, estas medidas aún son limitadas. Pese a ello, hay que reconocer que sí se está actuando y que está habiendo avances en el reconocimiento de los Derechos y la mejora de las condiciones sociales de esta población.

Y es precisamente, en el trabajo por este objetivo por el que FUNDACIÓN PROCLADE y la Claretian Educational and Social Service Society, con el apoyo de la Diputación de Valencia y la Diputación de Valladolid, están desarrollando el proyecto “Mejora de las condiciones de habitabilidad, saneamiento y socio laboral de la tribu Irular”, que está actualmente en ejecución. Un proyecto, además, que se diseñó a través de una metodología innovadora, por la que se promueve la participación activa de las mujeres y sus familias en la autoconstrucción de sus viviendas de las que serían principales propietarias, con el fin de, además de mejorar sus condiciones de habitabilidad, generar conocimientos con los que pueda incorporarse al mercado laboral.

Así, gracias a este proyecto Fundación PROCLADE no sólo busca cumplir con el derecho humano de disponer una vivienda digna, sino, también, a avanzar en el reconocimiento social de los derechos de la población tribu Irular, y dar un paso más para acabar con la discriminación histórica sufrida por el sistema de castas.

Irene Begara Carpio
Técnica de Cooperación y Ayuda Humanitaria en Fundación PROCLADE