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Atlántida: Misión natural. Honduras


Santiago Riesco / Pueblo de Dios  11.11.2013

La leyenda de la Atlántida tiene su referente real en el Caribe. Aquí, en la costa norte de Honduras, uno de sus 18 departamentos recibe el nombre de la isla imaginaria descrita por Platón. Se trata de una de las regiones más ricas del país centroamericano. Tiene playa y montaña. En este lugar privilegiado por su riqueza natural y su belleza viven 340.000 personas. Junto a ellos, un grupo de misioneros empeñados en servir a los hombres cuidando la Naturaleza, protegiendo la obra del Dios Creador. Los misioneros claretianos cuentan con el apoyo de su ong PROCLADE para sacar adelante distintos proyectos de desarrollo y empleo sostenible como los que se pueden ver en este reportaje.

Valle del Cangrejal

La misión de la Cuenca del río Cangrejal la atienden los misioneros claretianos que tienen su comunidad madre en La Ceiba. El padre Chema sube todos los lunes hasta “Las Cabañas”, un centro de formación que él mismo ha puesto en marcha. Aquí tiene su casa hasta el viernes, que regresa de nuevo a La Ceiba. 

La tradición ancestral del terrateniente y el cacique rural no se ha superado del todo. Hoy se manifiesta de distintas maneras. De los 24 pueblos que atienden los misioneros claretianos, sólo hay luz eléctrica en diez.. El valle del Cangrejal está formado por 24 aldeas. En dos de ellas aún no hay escuela,  sólo la mitad cuentan con una capilla y para atender a una población rural muy desperdigada por las montañas existen dos centros de salud donde no siempre hay médico. Sin embargo una empresa privada ha construido un hospital completamente equipado en la parte baja del valle. La falta de escuelas en algunas comunidades obliga a los menores a recorrer largas distancias en una geografía complicada.

Biosalud

Muy cerca de la capital de Atlántida, en La Ceiba, se encuentra el Centro de Biosalud Siloé. Se trata de una apuesta de la Iglesia Católica por la medicina natural, mucho más accesible, económica y saludable. En marzo de 1999 se habilita este terreno para capacitar promotores, estudiar distintas terapias naturales, elaborar remedios, facilitar el descanso de los enfermos y cultivar hortalizas, plantas, flores y árboles con propiedades medicinales. Los datos del centro de biosalud hablan del éxito de esta iniciativa diocesana. Todos los años organizan un curso específico para la capacitación de promotores de salud y tres talleres para formar apicultores. Pero el grueso del trabajo se concentra en la atención a grupos que vienen a hacer talleres y retiros espirituales. Durante el último año pasaron más de 4.500 personas de 58 grupos de la más variada procedencia. 

"Jaiberas"

La cooperativa “Dios es amor” inició su andadura el año 2010. Actualmente está compuesta por 24 socios, la mayoría son mujeres. Su actividad está centrada en la jaiba. Pescan este crustáceo y lo limpian antes de conservarlo en un gran congelador para su venta posterior. Cada socio paga 50 lempiras al mes por el alquiler de la canoa. Es algo simbólico. Apenas un euro con 70 céntimos, para reinvertirlos en su conservación. El funcionamiento es muy sencillo. Las pescadoras vienen al centro de acopio con las jaibas que han capturado y la cooperativa se las paga. Una vez limpias y preparadas se venden al único comprador que tienen en este momento.  Y ahí radica su principal problema. El mayorista es el que les pone el precio. Y les está ahogando económicamente.

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