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Promoción del comercio local y técnicas de producción para fomentar la soberanía alimentaria autosostenible-Fase III-Livingston, Izabal, Guatemala

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País: 
Guatemala
Lugar: 
10 comunidades de la Parroquia San Antonio de Padua de Río Dulce, en el municipio de Livingston, Departamento de Izabal
Coste: 
125.214,85€
Estado del proyecto: 
Ejecutado
Cofinanciadores: 
Ayuntamiento de Gijón / Xixón
Ayuntamiento de Siero
Comunidad de Madrid
Fundación PROCLADE
Contraparte Local
Beneficiarios
Año inicio: 
2017
Año fin: 
2019

Este proyecto se corresponde con la tercera y última fase de cierre de un plan integral de soberanía alimentaria elaborado en el 2015 para 3 años desde un análisis de la realidad y un diagnóstico rural participativo previos basado en un proceso agropecuario y defensa de los recursos naturales, con el fin de que luego sea sostenible en el tiempo y que se pueda replicar en otras comunidades del país con la misma realidad y necesidad. A la luz del éxito de las Fases I y II, este proyecto sentó un precedente histórico en la zona sobre el reconocimiento de la agricultura ecológica sostenible local y la inclusión de la mujer en el plan de soberanía alimentaria, que ha pedido ser replicado en otras zonas del país. Es la primera vez que se logró poner en práctica un plan global gracias a la implicación de las comunidades, la experiencia de muchos años y las buenas condiciones naturales locales.

Además, se tuvo el compromiso inicial del Estado de Guatemala de considerar más en serio las técnicas agroecológicas autosostenibles de comunidades rurales indígenas como fomento de la soberanía alimentaria por la que apuesta el país precisamente, en una zona tradicionalmente olvidada por las autoridades.

Este proyecto capacitó a líderes, lideresas y técnicos acompañantes de organizaciones comunitarias campesinas en técnicas de comercialización de sus propios productos y el fomento de la soberanía alimentaria autosostenible en las 10 comunidades citadas.

El plan integral de soberanía alimentaria constó de 3 fases: la fase 1 consistió en implantar y asentar el plan de soberanía alimentaria; la fase 2, fue de sostenibilidad y anclaje del plan; y la fase 3 de viabilidad y réplica en la comunidad local. Este proyecto correspondiente a la tercera fase fue esencial para la permanencia futura del plan de soberanía alimentaria y su replicabilidad en otras regiones. Se trató de fases independientes que han venido actuando como proyectos separados pero dentro de un plan integral de actuación como recomienda la cooperación internacional, las cuales, a su vez, guardan relación dentro de la lógica de desarrollo que debe tener la organización comunitaria y todo plan de soberanía alimentaria.

Objetivo del proyecto: Desarrollar mecanismos propios de comercio solidario entre las comunidades para obtener ingresos que satisfagan otras necesidades de la familia como la salud, la educación y la vivienda. Para ello se les capacitó para dar salida a los productos que fueron acumulando y se crearon días de mercado cantonales en lugares céntricos; se capacitó a los productores en temas de comercio; se construyó una infraestructura para locales de venta; se hicieron capacitaciones en el manejo de productos de calidad y se llevó a cabo la creación un banco de clientes de la región. Más en detalle, con este proyecto, se pretendió cerrar el marco lógico del plan de soberanía alimentaria iniciado en el 2015 potenciando el comercio local entre las comunidades para que puedieran hacer llegar los productos de la zona a más vecinos e incentivar la producción y organización como base del comercio local y que se mantenga a largo plazo. Con todo ello, este proyecto permitió ubicar al campesino en un contexto óptimo donde pueda vender aquello que produce, lo que supuso un grado de superación y autoestima muy ansiados en este colectivo agrario.