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CARTA A LOS "MAGOS" DE HAITÍ

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Desde PROMICLA -contraparte claretiana en la campaña de emergencia de Fundación PROCLADE con Haití- nos llegaban hace unos días estas líneas dedicadas especialmente a los donantes y colaboradores que han sentido como propios los problemas de Haití en este tiempo de emergencia.

"Luego de dos meses del terremoto en Haití, nos detenemos a echar una mirada atrás para recordar y evaluar al camino recorrido durante todo este tiempo. Y nos encontramos con muchos rostros. Muchos de ellos conocidos, otros nos resultan totalmente novedosos, pero todos: cercanos.

 

LA TRAGEDIA DEL PUEBLO HAITIANO

El 12 de enero de 2010, Haití se despertó ante el horror de experimentar una tragedia que jamás hubiera imaginado. Se enfrentó al dolor de perder a más de 225,000 de sus hijos, a encontrarse en una miseria tan vergonzosa como dolorosa.

El terremoto ha destruido el 90% de las sedes ministeriales, las universidades y los edificios emblemáticos de la cultura haitiana. Muchas casas de Puerto Príncipe están marcadas con una frase en rojo: “A demoler”. Es su sentencia...

Puerto Príncipe se ha convertido en una zona devastada y solitaria donde la vida lucha por abrirse camino, vestida de pobreza y de tristeza. Donde la solidaridad ha hecho fiesta y gala de su nombre y se han paseado la compasión y la fraternidad frente a la destrucción y la nada. Haití ha comenzado a escribir otra historia y éste es sólo el principio de muchos años de esfuerzo y de perseverancia para que este país pueda ponerse en pie.

Pero en esta historia han ido apareciendo muchos personajes que han ido dando luz a renglones confusos y diálogos inconclusos: los donantes.

 

¿ QUÉ HEMOS HECHO CON LOS DONATIVOS...

Promicla ha sido apoyada por tantas personas que hemos querido escribir esta carta porque con toda justicia merecen tener información y conocer qué hemos hecho con sus donativos y qué tenemos proyectado de cara al futuro. Gracias a vuestras donaciones, hemos podido:

1. Dar dinero a las comunidades para los gastos de emergencia.

2. Facilitarles los primeros auxilios.

3. Llevarles: comida, agua, casetas de acampar, artículos de necesidad básica como jabones, pastas dentales, etc; medicamentos, generadores de energía (plantas eléctricas), tanques de agua potable, baños sanitarios portátiles, vehículo para que puedan distribuir las ayudas a la gente; carpa para las celebraciones litúrgicas y actividades de promoción humana.

4. Organizar casi ininterrumpidamente brigadas de médicos y enfermeras desde el 14 de enero hasta hoy. Pagar pasajes para los médicos y medicinas.

6. Asumir los costos de acarreo de camiones y transporte marítimo de los artículos recolectados en los centros de acopio (uno en Puerto Rico y otro en República Dominicana).

7. Realizar trabajos de limpieza y remoción de escombros. Alquilar maquinaria para apoyar esas labores.

Es urgente ser oportunos y eficaces para poder ayudar a más de un millón de personas sin techo que viven hacinadas en campamentos improvisados y que tienen el agravante de estar desprovistos de lo mínimo para afrontar las lluvias que se avecinan.

 

¿... Y QUÉ ES LO QUE SEGUIREMOS HACIENDO?

1. Queremos habilitar el ya existente Centro de Nutrición que sirve además a los envejecientes en Jimaní, como centro de operaciones. Deseamos que tenga mayores facilidades y habitaciones para tener lugar para la formación y el encuentro. Además, posibilitará establecer el Programa de Voluntariado que apoyará la misión de Haití. De tal modo que pueda darse cauce a los ofrecimientos de personas y grupos que desean ayudarnos en las áreas de formación, construcción y promoción humana.

2. Se preparará y acondicionará un terreno que ya ha sido adquirido para construir una casa de vivienda para la Comunidad Claretiana que aún se encuentra durmiendo en el patio de su casa destruida.

3. Se costeará el envío de más de mil mochilas para niños(as) que contienen una merienda, libros de colorear, crayones, lápices, bolígrafos y otros útiles.

4. Continuar con la distribución de agua y comida.

 

Hace mucho tiempo que aprendí que hay ocasiones que no tenemos palabras para expresar el sentimiento de un corazón agradecido y siempre quedé con el deseo frustrado de poder inventar una. Aún no lo logro pero siento que estoy cerca ya de ello. Por lo pronto acudo a lo que tengo disponible: ¡GRACIAS, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS!"

Nancy Burgos, Secretaria PROMICLA Promoción Misionera Claretiana de Antillas

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