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¿DÍAS DE COMPRAS?

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Como la mayoría sabéis este pasado viernes fue el “Black Friday”. Creo que ya no hay nadie que no sepa qué es. Lo curioso es cómo, con un nombre tan "oscuro", se ha convertido en el premio dorado de muchos.

Este año, supongo que, como muchas otras personas, he recibido decenas de emails sobre los importantes descuentos de este viernes. Hasta algunas de las tiendas pequeñas de mi barrio se han sumado con carteles de colores escritos a mano para publicitar un día que en la mayoría de casos les da pocos beneficios a ellos. Son curiosas las modas... 

¿Cuánto tiempo emplearemos pensando en lo que nos compraremos en días como este? ¿Cuánto nerviosismo producirá encontrar ese nuevo electrodoméstico o artículo soñado? Y en medio de todo esto seguro que algunos se han parado y han pensado... por qué comprarme, aunque a priori me resulte barato, un nuevo móvil, si el que tengo funciona... Lo que probablemente mucha menos gente haya pensado es en quién sufrirá las consecuencias de estos precios "tan baratos". Y consecuencias hay, existen, y se dan. Son un hecho.

El consumo responsable no solo es comprar lo que necesito. Es valorar y tratar de saber la trazabilidad del producto. Si no puedo saber quién lo ha hecho, al menos si la ruta que ha seguido, por dónde ha pasado, qué apoyo al comprarlo, qué favorezco o incluso de qué soy cómplice al hacerlo. A todos nos gustan los chollos, uno se siente satisfecho, incluso feliz... Pero ¿no sería mejor sentir felicidad de no necesitarlo?¿De, simplemente, sentir felicidad por el hecho de sentirla?

Y en medio de todo esto alguien siembra, cosecha, recoge, pica en una mina... Luego alguien lo transporta, luego lo fábrica, a veces alguien lo vuelve a transportar, para que alguien lo siga fabricando en otro sitio, luego alguien lo envuelve, lo pone bonito, alguien lo transporta de nuevo, después otra persona lo colocará en una estantería o escaparate y, finalmente, alguien lo venderá (ver documental “la historia de las cosas”). Cada producto pasará por decenas de manos probablemente antes de estar en cada casa. ¿Y de verdad no pensamos qué alguien de todas esas personas que ha tocado ese producto no sufrirá, será mal pagado o trabajará en condiciones de absoluto riesgo?

Y he aquí, probablemente otra pregunta en el aire: ¿Qué puedo hacer? Nuestros salarios dan para lo que dan… Es difícil cuando llegamos a este punto, porque nosotros, que nos creemos fuera de esa cadena, seguramente somos también no solo causa, sino también consecuencia. Entonces, ¿hay algo que podamos hacer? La respuesta, aunque sencilla y humilde es clara: Sí lo hay. Antes de comprar, preguntémonos si nos hace falta, si lo necesitamos, si realmente lo queremos o lo vamos a usar. Si hay dudas, reflexiona, párate y disfruta de tu tiempo, de tu alegría sin gasto, de tu felicidad gratuita.

Las Navidades están cerca, a la vuelta de la esquina... Tiempo de amor, familia, compañía, recogimiento, celebración, solidaridad y espiritualidad. Los Reyes Magos llevaron presentes al Niño, testimonios de amor. Que nuestros regalos estas Navidades sean testimonios, pero nunca sustituyan el verdadero amor. Tengamos Navidades de presentes, de gestos, de contacto, de abrazos... El amor no se compra, no se envuelve... se expresa, se tiene y se da.

 

Por Francisco Carril Álvarez,

Director Fundación PROCLADE

 
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