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¿QUÉ PUEDES HACER PARA CUMPLIR EL PRINCIPIO 7 DEL DECÁLOGO VERDE?

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El otro día os hablábamos del principio 7 del Decálogo verde de la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” en la que llevamos lanzados desde hace ya un año.  

Hoy, toca ir más lejos… Concretamente, qué podemos hacer (o dejar de hacer) para no supeditar nuestras acciones a los intereses económicos. Desde la Plataforma Enlázate por la Justicia, nos sugieren las siguientes acciones:

1. Párate a pensar, no tengas miedo. No supeditarás tu acción a los intereses económicos. Pararse a pensar sobre la potencia transformadora de esta sentencia es un primer paso para cambiar nuestros comportamientos cotidianos y ponerlos al servicio de las personas y del entorno en el que comparten espacio con el resto de criaturas de la Creación. Empezar a pensar y comportarse de otra manera no es una muestra de excentricismo, rebeldía sin causa o amenaza al bienestar. Para los cristianos es simplemente seguir el camino de Jesús.

2. Reflexionar sobre si necesitamos tantas cosas materiales: ¿Tanta ropa? ¿Tantos automóviles en propiedad? ¿Tanta comida que luego acaba en la basura? ¿Necesitamos realmente sustituir un producto de consumo, simplemente porque ha pasado de moda? Liberarse de la esclavitud del consumismo puede ser un buen comienzo para conocernos mejor a nosotros mismos y preguntarnos si el consumo intensivo de cosas de usar y tirar nos hace realmente más humanos o nos pone al servicio de unos intereses económicos que nos son ajenos.

En este sentido, PROCLADE ha lanzado la campaña de Educación para el Desarrollo 2017-2018 junto con SED y PROYDE sobre nuestra forma de pasar el tiempo libre y de ocio.

3. Desafía la lógica del pez grande se come al chico, consumiendo en los mercados locales bienes y servicios procedentes de pequeños productores locales. Sentirás la cercanía de las personas que los producen y de la tierra de la que provienen.

4. Consume productos de Comercio Justo. Hay productos como el café, el cacao, el azúcar de caña o el té, que no se producen cerca de nosotros, pero podemos adquirirlos con garantías de que se han producido respetando los derechos de las personas y el medio ambiente.

5. Únete a la banca ética. Hay otra forma de hacer finanzas, apoyando a las iniciativas de la economía real que buscan un desarrollo sostenible de las áreas donde se ubican. Por ejemplo, Fiare o Triodos.

6. Actívate. Hay muchas maneras de exteriorizar este descontento ante la situación del mundo, ya sea a través del voluntariado, movilizándote.  

Los principios del Decálogo que ya hemos ido viendo son:

1.       Apoya la causa de los pobres.

2.       Redescubre el valor de la simplicidad en tu propia vida.

3.       Valora la importancia de tus comportamientos cotidianos.

4.       Aprecia la diversidad de nuestro mundo y protégela.

5.       Inicia una conversión personal y comunitaria en clave “ecológica”.

6.       Impulsa las decisiones necesarias, aunque sean costosas

 

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