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JIMANI, EPICENTRO DE LA SOLIDARIDAD

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JIMANI, EPICENTRO DE LA SOLIDARIDAD

- Cientos de heridos procedentes de Haití buscan en esta ciudad fronteriza medicamentos y atención sanitaria
- Varios camiones cargados con leche, agua potable, arroz, pasta, ropa o colchonetas salen desde Jimani hacia las zonas afectadas
- Fundación PROCLADE mantiene la campaña de emergencia para recoger donativos que se destinarán a las necesidades básicas y a la reconstrucción del país

Madrid, 21 de enero. Poco a poco, la ayuda empieza a llegar a los haitianos afectados por el terremoto del pasado 12 de enero. Y parte de esta ayuda procede de República Dominicana. Para gestionarla, Jimani, uno de los pasos fronterizos más importantes entre República Dominicana y Haití, se convierte en un punto clave. Desde allí sale la ayuda y allí llegan centenares de heridos procedentes de las zonas afectadas por el seísmo.

La ciudad fronteriza de Jimani es una zona caracterizada por la extrema pobreza y por la falta de desarrollo y bienestar social. Pese a su difícil situación, se ha convertido en el epicentro de “un terremoto a la inversa”, tal y como lo definen las contrapartes de la Fundación PROCLADE que trabajan en el lugar. El temblor de la solidaridad, la acogida y la sanción han inundado esta ciudad. Pero no sólo eso. Jimani también se ha convertido en el centro de operación de algunas agencias de ayuda gubernamental y no gubernamental.

CARAVANAS DE SOLIDARIDAD

Este paso fronterizo de Jimani ofrece dos imágenes muy distintas. Por un lado, cientos de heridos procedentes de Haití buscan desesperadamente tratamiento y medicinas. Todos ellos se han convertido en un pueblo nómada que abarrota el hospital local. Allí, los misioneros claretianos están haciendo todo lo posible. “Nuestro recién inaugurado Centro Social ha abierto de par en par sus puertas para acoger y dar alivio a tantos heridos desplazados”, explica el padre Carmelo.

En la dirección contraria, varios camiones cargados de ayuda humanitaria se dirigen hacia las zonas devastadas por el seísmo. Durante este trayecto las dificultades son muchas. Malas carreteras, cielo oscuro y plomizo e incluso problemas técnicos con los vehículos impiden realizar el viaje con la rapidez necesaria. “A unos ciento y pico kilómetros del destino, nos dimos cuenta de que íbamos sin frenos. El chófer fue conduciendo el camión con prudencia durante unos diez kilómetros de terreno llano, hasta la estación de servicio más cercana”, relata el contraparte sobre uno de sus viajes hacia las zonas más afectadas por el terremoto. Sin embargo, la suerte estuvo de su lado y, después de una hora y media de reparación, pudieron reemprender la marcha sin ningún nuevo percance.

A parte de ser ciudad de acogida y de envío de ayuda, Jimani es también un gran almacén de todas las donaciones que van llegando. En el plan organizado de ayuda al pueblo haitiano, los Claretianos, coordinados y animados por PROMICLA (Fundación Misionera Claretiana de Antillas), han establecido que todo lo que sea “ayuda en especie” recibido en República Dominicana y Puerto Rico sea almacenado en los locales de la parroquia de esta ciudad fronteriza. Y desde allí se va transportando para una progresiva y ordenada distribución entre los afectados de Haití. Leche, agua potable, arroz, sacos de plátanos, pasta, ropa, calzado y colchonetas son algunos de los productos que estos misioneros han recolectado durante la última semana.

LA VIDA SIGUE PARA ALGUNOS

Mientras, la vida de los ocho jóvenes claretianos de Haití sigue su curso. Todos ellos ya han regresado a Jimani después de viajar a visitar a sus familias. “Los recibimos con temblor, porque no sabíamos todavía la suerte que habían corrido sus seres queridos. Hemos tenido que lamentar con dolor y con tristeza la muerte de la madre de uno de ellos, algunos primos y sobrinos y una madrina de bautismo. Pero gracias a Dios, son menos de los que hubiéramos podido temer”, asegura el padre Carmelo. Los misioneros claretianos llevan más de diez años trabajando en Haití, tanto en Puerto Príncipe como en Kazal. Desde Fundación PROCLADE también se ha reactivado la campaña de emergencia comenzada tras la emergencia causada por los ciclones y huranes del 2008. Las donaciones se destinarán, en una primera fase, a la búsqueda de supervivientes y a proporcionarles agua, comida y ropa. Tras el primer periodo, el dinero se dedicará a la necesaria reconstrucción del país. Para recoger los donativos y enviarlos a la zona afectada por el terremoto, Fundación PROCLADE ha habilitado una cuenta:

Entidad Bancaria: Santander Central Hispano

Nº Cuenta BSCH: 0049 3283 56 2015006031

Sucursal: Capitán Haya, 37 Madrid

Más información

Web: http://www.fundacionproclade.org

Teléfono: (00.34) 91 314 78 71

comunicacion@fundacionproclade.org
emergencias@fundacionproclade.org
proclade@fundacionproclade.org

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