Se encuentra usted aquí

UNA SEMANA DESPUÉS DEL TERREMOTO

Versión para impresiónEnviar por emailVersión PDF

UNA SEMANA DESPUÉS DEL TERREMOTO

- Algunos médicos han tenido que ser evacuados por avalanchas de gente que necesita atención sanitaria
- “Sólo estamos esperando para que saquen a las personas bajo los escombros. Esta tarea podría durar meses. Luego ya pensaremos en qué hacer y en cómo hacerlo”, confiesa un misionero

Madrid, 19 de enero. Ya ha pasado una semana desde que un terrible terremoto destruyera Haití y el país más pobre de América todavía está perplejo ante lo ocurrido. Además, la escasez de infraestructuras, la falta de hospitales, y la tremenda necesidad de los haitianos, que en ocasiones les lleva a la violencia, dificultan aún más la situación. Mientras, los misioneros claretianos que allí se encuentran han empezado a ayudar y a tomar conciencia de la magnitud del desastre.

“Lo que ha ocurrido en Haití es inaudito. Increíble pero cierto”. Con estas palabras resume el padre Camilo la situación del país, contra la que trabajan cada día numerosos miembros claretianos residentes en la zona. El padre Anistus es un ejemplo de ellos. Cada mañana, viaja desde Jimani (en la frontera con República Dominicana) hasta Nazon para llevar agua potable y distribuirla entre toda la población que sigue viviendo y durmiendo en las calles.

Son en esas mismas calles en las que continúan las labores de limpieza y de desescombro. Y todavía son muchos los cadáveres que siguen apareciendo. Según los últimos datos del gobierno haitiano, más de 72.000 personas han sido enterradas en fosas comunes. En este punto, Anistus se acuerda de todos aquellos por los que estaban trabajando, a través de un proyecto de la Fundación PROCLADE, de reconstrucción de carreteras y potabilización del agua. “Mucha gente por la que trabajábamos está ahora mismo bajo los escombros de sus casas derrumbadas”, lamenta.

Mientras, los supervivientes también lo tienen complicado. Y es que la necesidad de la gente de ayuda médica está dificultando las tareas de los sanitarios. “Un grupo de Médicos Sin Fronteras tuvo que suspender el servicio que prestaban y tuvo que ser evacuado por la avalancha de gente desesperada que buscaba ayuda”, explican desde el terreno. Por ello, apuestan por planificar bien el modo de trasladar a los médicos hacia un hospital, de manera que puedan garantizar su seguridad. Poco a poco, entre este caos, Haití empieza a poder contactar con el resto del mundo. De hecho, el país ya está recibiendo y enviando sus primeros correos electrónicos tras el terremoto. Y algunas líneas telefónicas también empiezan a estar operativas.

Pero ante todo, Haití todavía tiene miedo a mirar al futuro. Para ellos, lo primero es terminar la búsqueda de cuerpos. “Sólo estamos esperando para que saquen a las personas bajo los escombros. Esta tarea podría durar meses. Luego ya pensaremos en qué hacer y en cómo hacerlo”, confiesan las contrapartes.

Claretianos en el país

La tragedia del terremoto también ha pillado muy de cerca a los claretianos que viven en la zona afectada por el seísmo. De los ocho seminaristas que hay actualmente, uno ha perdido a su madre y otro a su sobrina con el temblor. Mientras, el resto sigue esperando noticias de sus seres queridos.

Por su parte, los misioneros de la comunidad de Anistus han optado por dormir fuera de la casa al aire libre, como una manera de sentirse más cerca de las víctimas. “Aunque por suerte estemos dentro de nuestro patio, es una experiencia única y misionera”, asegura.

Los misioneros claretianos llevan más de diez años trabajando en Haití, tanto en Puerto Príncipe como en Kazals. Algunas de sus organizaciones, como PROMICLA (Fundación Misionera Claretiana de Antillas), los Misioneros Claretianos y Seglares Claretianos de Puerto Rico están llevando a cabo una campaña de recolección de alimentos no perecederos y de dinero. Todas las donaciones las harán llegar directa y personalmente al pueblo haitiano por medio de los propios misioneros.

Desde Fundación PROCLADE también se ha reactivado la campaña de emergencia para recoger donativos. Éstos se destinarán, en una primera fase, a la búsqueda de supervivientes y a proporcionarles agua, comida y ropa. Tras el primer periodo, el dinero se dedicará a la necesaria reconstrucción del país. Para recoger los donativos y enviarlos a la zona afectada por el terremoto, Fundación PROCLADE ha habilitado una cuenta:

Entidad Bancaria: Santander Central Hispano

Nº Cuenta BSCH: 0049 3283 56 2015006031

Sucursal: Capitán Haya, 37 Madrid

Más información

Web: http://www.fundacionproclade.org

Teléfono: (00.34) 91 314 78 71

comunicacion@fundacionproclade.org
emergencias@fundacionproclade.org
proclade@fundacionproclade.org

Español
Etiquetas: