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MIGRAR, UNA NECESIDAD, UN DERECHO…¿CUÁNTO QUEDA POR HACER?

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Hoy día 18 de diciembre se celebra el Día Internacional del Migrante. Según datos de la ONU en el año 2017, el número de migrantes llegó a 258 millones, frente a los 173 millones que hubo en el año 2000. La migración es una realidad y un derecho. De hecho, los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacen referencia a la migración en 11 de sus 17 objetivos.[1]

Los datos nos hablan, por tanto, de que la migración es una realidad en progresivo crecimiento. Además, y pese a dicho incremento, lo que también nos dicen es que la migración es una realidad que ha existido siempre, ya que las referencias a la movilidad de los pueblos han sido una constante en la historia. Desde que el mundo el mundo, el hombre se ha desplazado buscando unas mejores condiciones de vida.

¿Dónde se encuentra entonces el debate? Quizás, en que parece que, a día hoy, desde responsables políticos, medios de comunicación y numerosos agentes viertes opiniones sobre las migraciones de acuerdo a sus propios intereses, percepciones o miedos.

Precisamente queriendo aportar otra cara al debate, Fundación PROCLADE, en colaboración con Foro de Foros, quisieron dar voz y poner rostro a la migración desde la perspectiva de varios ponentes que viven y/o trabajan día a día con esta realidad.

Bajo el título “La actitud de Europa ante la inmigración”, los asistentes  a la mesa redonda que tuvo lugar la semana pasada, tuvieron la oportunidad de conocer más y mejor lo que supone la migración, sobre todo la que día a día se juega literalmente la vida para llegar a las costas europeas.

El primer testimonio de la tarde lo dejó muy claro. Bajo el nombre de “Mar África”, viajamos y vivimos junto con una inmigrante subsahariana su desgarrador relato de huida, de supervivencia y esperanza que caracterizó cada una de las etapas a las que se tuvo que enfrentar hasta lograr llegar al viejo continente. Una historia real y en primera persona, que permitió que todos los asistentes nos situáramos en la cruda realidad de las migraciones desde África.

Tras ella, Juan López, trabajador de Cáritas desde hace más de 25 años y que ejerció de moderador del debate, nos presentó a tres ponentes que dedican su vida a trabajar por la migración y que ofrecieron puntos de vista diferentes pero convergentes sobre sus propias vivencias en este campo.

Toño Cabrera, es médico y estuvo en el campo de refugiados de Vial con la ONG Salvamento Marítimo Humanitario, allí vivió, aprendió y convivió con una de las realidades más complejas de aquellos que llegan dejando atrás toda su vida y huyendo de un conflicto especialmente violento. Ver esa realidad, nos contó, le hace comprender cada vez menos la actitud de los países europeos antes los que llegan y ante los que les prestan su ayuda.

Toño decía precisamente que se ha creado un miedo que hace que muchas veces algunas voces lleguen a calificar de “criminales” a los que trabajan ayudando a los migrantes. Pero es un estigma que se pone a los que ayudan y a los propios inmigrantes: “Se ha intentado siempre estigmatizar para luego criminalizar y excluir”, señalaba también en este sentido otro de los ponentes, Emilio José G. Ciriano, doctor en Antropología Social, profesor en la Universidad de Castilla- La Macha y experto en inmigración y DDHH, que además añadía que en realidad lo que sucede es que “no interesa humanizar lo que es más humano”.

Marta Talayero, médica que ha participado en diversas misiones de rescate en el Mediterráneo con la ONG Proactiva Open Arms, señaló también que quizás todos deberían experimentar en primera persona lo que ella vivió para comprender. Como ella misma apuntó durante su intervención, lo que transformó totalmente su percepción fue poder participar en los rescates y conocer a quién llega. ¿Por qué? Simplemente, porque “cuando pones rostro, nombre, apellidos, lágrimas, olor a esas personas es cuando ya no te deja indiferente de ese momento en adelante”.

Emilio, también colaborador de la COMECE en Bruselas, consciente de que el debate también está en la clase política aboga, pese la dificultad, en seguir trabajando cara a cara con gobiernos y con las instituciones de la Unión Europea. Cree en la importancia precisamente de su trabajo allí porque, como él dijo “viven en una burbuja” y porque las últimas políticas que se están desarrollando hablan de “miedo” y por ello se ha dado un cambio de discurso que preocupa.

Pese a todas sus opiniones, y a quedar claro que hay inquietud ante las nuevas políticas frente a las migraciones, el debate finalizó con palabras de esperanza. Todos ellos señalaron que, si bien hay miedo y la lucha por el respeto a los derechos de los migrantes ha de jugar muchos frentes, no se ha dejar de buscar nuevos caminos y soluciones. Porque, como también señaló Emilio, “hay que combatir el miedo desde una cultura de Derechos Humanos”.

 

 

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