Se encuentra usted aquí

FILIPINAS, TRABAJO CONSTANTE POR RECONSTRUIRSE

Versión para impresiónEnviar por emailVersión PDF

       

 

Atrás queda noviembre de 2013, cuando el supertifón Haiyan o Yolanda devastó el Sudeste Asiático, principalmente filipinas. Desde entonces, los Misioneros Claretianos del país han trabajado incansablemente, junto con Fundación PROCLADE, otros organismos y los propios damnificados para rehabilitar las zonas afectadas y recuperar los medios de vida. Hoy en día, el trabajo continúa.

Concretamente sus esfuerzos se han centrado en siete de los pueblos destruidos por el tifón y en los que vivían familias en extrema necesidad. Allí, han ayudado a más de 850 familias en la reconstrucción de sus viviendas. Ancianos, niños y adultos, padres y madres solteras, discapacitados, huérfanos… han podido conseguir un techo seguro bajo el que dormir y volver a construir sus vidas. Todos ellos han recibido kits de vivienda que les ha permitido, con la supervisión de los Misioneros Claretianos, construir sus propias casas de colores vivos y llenos de esperanza. Así, era el propio jefe de familia el que se ha hecho cargo de la mano de obra, excepto en familias en las que el padre estaba enfermo, había madres solteras o embarazadas o la familia estaba constituida por ancianos. En estos casos, fueron albañiles expertos los que hicieron el trabajo.

Pero este proyecto de viviendas no ha estado exento de dificultades: presupuestos pequeños y muy monitorizados, la priorización de los beneficiarios más afectados, un terreno montañoso complicado (especialmente durante la temporada de lluvia) y un abrasador sol durante la época de sequía, problemas con el gobierno… Sin embargo, estas piedras en el camino siempre han sido solventadas y se espera que, al final de la presente fase, sean más de 1.000 los beneficiarios del proyecto.

Casi simultáneamente, también se ha puesto en marcha el programa de recuperación de medios de vida, con un importante trabajo en agricultura y con animales. Doce grupos de agricultores de las comunidades cristianas están trabajando en un terreno cercano a su casa, para lo que se les ha proporcionado herramientas y semillas. También sigue adelante la compra y cría de animales como cabras, cerdos, búfalos… Necesidades que siguen siendo inmensas y para las que las familias filipinas trabajan sin descanso.

Español