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UNA ESCUELA DE MADRES MAESTRAS

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En el mes de noviembre viajamos hasta Honduras, en concreto hasta la Colonia Honduras, en el Sector Noreste de San Pedro Sula, una zona superpoblada a las afueras de la ciudad, donde el acceso a la educación es extremadamente difícil. En esta zona no hay educación pública; la escuela más cercana que se ubica en otra comunidad, está saturada y muchos niños se ven obligados a recorrer los 11 kilómetros hasta la ciudad para asistir a las escuelas de San Pedro Sula, lo que es muy inseguro.

Para paliar la situación de analfabetismo provocado por las dificultades en el acceso a la educación, con este proyecto se busca atender la educación de los más pequeños, al tiempo que se trabaja en la formación de las mujeres-madres con escasos recursos de esta zona.

De este modo, el proyecto se está centrando en el desarrollo de dos acciones: por un lado, la construcción y equipamiento de una escuela/jardín infantil para niños/as de 3 a 7 años de edad, y, por otro, la formación de adultos, esencialmente  madres, de modo que con esta infraestructura se pueda atender a la infancia perteneciente a las familias de más bajos recursos, ofreciendo educación, alimentación y servicio continuo de guardería, al tiempo que también se trabaja en la promoción de las mujeres de las zonas rurales y suburbanas, a las que se les capacitará en horario de tarde de forma integral para que lleguen a ser Madres Maestras del lugar donde viven, lo que les permitirá apoyar y ayudar en la educación de sus hijos y de los demás niños de la zona.

Gracias a este proyecto, por tanto, se consigue iniciar a los niños y niñas en la senda de la escolarización al tiempo que se proporciona a las madres apoyo en la educación de sus hijos, lo que a su vez mejora las condiciones de vida y el desarrollo de una zona muy empobrecida a las afueras de una de las ciudades con mayor violencia del mundo.

Un gran proyecto que ayuda y apoya la calidad de vida a casi 3.000 personas y que, sin duda, es un trabajo en equipo, con grandes perspectivas de futuro. Para su puesta en marcha, desde la Fundación PROCLADE se ha contado con el apoyo financiero del Ayuntamiento de Valladolid, el Ayuntamiento de Castrillón y la Diputación de Ciudad Real y además, en terreno, asegurando su mantenimiento y continuidad, las propias madres y muchos padres se han implicado personalmente en su desarrollo y ejecución de la mano de la contraparte local, el Obispado de San Pedro Sula, y de las Misioneras Claretianas que llevan años trabajando en la zona en este tipo de proyectos.

Si quieres ayudar a que desde Fundación PROCLADE sigamos haciendo posibles proyectos como éste, puedes colaborar a través de este formulario (haz click aquí) o puedes apadrinar a un niño o una persona mayor a través de este otro formulario ( haz clic aquí).

 

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