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CÓMO BUCEAR EN NUESTRA TRADICIÓN ESPIRITUAL (I)

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En noviembre, os hablábamos del octavo principio del Decálogo Verde: Bucea en tu propia tradición espiritual. Desde Enlázate por la justicia, se pide conectar la importancia de conocer y vivir de modo coherente nuestra tradición espiritual y el cuidado de las personas más frágiles y del planeta.

A veces, es difícil realizar cambios en nuestra forma de vida que nos conduzca a relacionarnos mejor con las demás personas, los seres vivos y la naturaleza. Algo que nos puede ayudar, es tener referentes a quienes seguir. Uno de los mejores ejemplos con el que contamos es Jesús. Si descubrimos sus caminos siguiendo sus enseñanzas, nos transformará en mejores personas.

Nuestra tradición espiritual puede ayudarnos a ser menos superficiales y a comprometernos con aquellas personas que lo necesitan y con el cuidado de nuestro entorno. Nuestro desarrollo como personas está estrechamente relacionado con los deberes que tenemos con el planeta en el que vivimos, considerado como un don de Dios para todos, por lo que conlleva una responsabilidad común compartida.

¿Qué puedes hacer (o dejar de hacer)?[1]

1. Encuentra tiempo en tu día a día para la meditación y la relajación. Te ayudará a tomar consciencia del tiempo presente, atendiendo a pensamientos, emociones y sensaciones corporales con una actitud de curiosidad, interés y aceptación. Sin juzgar. Disfrutando del aquí y ahora.

2. Párate, escucha, siente y vive la aventura del silencio. En muchas ocasiones no vivimos de forma fluida por el ruido que experimentamos y necesitamos detenernos para escuhar el silencio. El silencio puede hacer que la espiritualidad se haga evidente, sin intermediarios. El silencio es tener la experiencia de lo eterno en nuestra vida. En el silencio, te conoces, contactas con el ser puro que eres, con tu realidad, con tu espíritu.

3. Observa, enriquécete y admira el entorno. Reserva unos minutos a observar la naturaleza, desde lo más grande, como puede ser la salida o la puesta del sol, las nubes que evolucionan en el cielo, cambiando de forma y color a lo largo del día; hasta lo más pequeño, como una flor en sus más mínimos detalles o el vuelo de los insectos. Todos ellos encierran detalles que, solo conociendo, aprenderemos a amar y respetar.

4. Aprende a valorar lo cotidiano. Constantemente tendemos a anhelar aquello que no tenemos o depositar la felicidad en poseer nuevas cosas materiales sin estimar, disfrutar o prestar atención a todos esos pequeños detalles que se suceden en nuestra vida  y que son extraordinariamente bellos. Para caminar hacia una mayor espiritualidad y profundizar en la felicidad interior, uno de los primeros pasos es valorar lo que tenemos.

5. Trabaja la empatía. La empatía es la capacidad de entender los pensamientos y emociones ajenas, de ponerse en el lugar de los demás y compartir sus sentimientos. No es necesario pasar por las mismas vivencias y experiencias para entender mejor a los que nos rodean, pero si es preciso escuchar, mantener la mente abierta y sin prejuicios, mostrar interés y comprensión por la otra persona. Descubre, reconoce y recompensa las cualidades y logros de quienes tienes alrededor. Esto va a contribuir, no solo a fomentar sus capacidades, sino que además serán conscientes de nuestra preocupación e interés por ellos. La empatía nos acerca a los demás y a nosotros mismos, no es posible alcanzar una espiritualidad verdadera sin empatía.

 

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