Se encuentra usted aquí

COMUNICADO Y CRÓNICA DEL JOMI 06 "IMAGENES DEL SUR"

Versión para impresiónEnviar por emailVersión PDF


JOMI 2006 - Imágenes del Sur


- CRÓNICA

- COMUNICADO FINAL


CRÓNICA


Miradas profundas repletas de esperanza. Niños en corro compartiendo sus sonrisas. Manos abiertas en pos de regalar vida. El abrazo de una madre que protege a su hijo del mañana. Y al final de cada noche, el amanecer… Éstas son algunas de las imágenes del Sur que los más de sesenta voluntarios asistentes al JOMI-2006 hemos expuesto en Zaragoza, en un encuentro de Jóvenes y adultos, con espíritu misionero, que en esta ocasión, hemos querido echar una ojeada a los países del Sur.

En esa mirada, los voluntarios participantes hemos descubierto que todo depende del cristal con que uno observe. Así, la realidad que cada uno se forma del Sur es la que recibe a través de varias fuentes. Una de ellas –seguramente, la más importante– son los medios de comunicación, que muchas veces, miran hacia otro lado (no ofrecen información apenas) y otras, casi siempre en situaciones de catástrofe o emergencia, nos invaden con noticias y sobre todo, imágenes, que muestran una realidad sesgada, subjetiva y poco veraz. ¿Pero qué papel jugamos las ONGDs en la imagen que los ciudadanos del Norte pueden forjarse de los países del Sur?

Éste ha sido un tema de reflexión en el JOMI de este año, un asunto que los voluntarios hemos podido analizar con la ayuda de la joven periodista Hildelgart González, experta en la relación entre medios de comunicación y ONGDs. De este modo, imágenes de campañas de captación lanzadas por las propias Organizaciones No Gubernamentales, han sido objeto de crítica por parte de unos voluntarios que nos preguntábamos hasta dónde estamos dispuestos a llegar. ¿Cuál es el uso que las propias ONGDs realizamos de las imágenes del Sur?; ¿dónde termina la realidad y dónde comienza su utilización subjetiva?; ¿qué imagen ofrecemos nosotros como Organización?; ¿la visión que mostramos, informa o desinforma?; ¿Qué es lo realmente ético cuando se muestra la cara del Sur?

Con el fin de dar respuesta a algunos de estos interrogantes, o al menos intentarlo, en Zaragoza hemos descubierto que sobre las imágenes que nos llegan del Sur planean muchas luces y algunas sombras, varias de las cuales pudieron despejarse manejando el Código de Conducta de las ONGDs. Más que una declaración de intenciones, este Código, que fue aprobado por la Coordinadora nacional de ONGDs en 1998 y que está en continua revisión, es un compendio con los principios éticos consensuados y asumidos de forma colectiva por las ONGDs para fijar los objetivos y las acciones de cada organización en el panorama de la cooperación internacional, y asumir unos compromisos mínimos de actuación. Dentro de los preceptos que recoge el Código y
que desgranó detalladamente Ángel Mayoral, nosotros nos detuvimos en el que consideramos el más importante, el preámbulo de los demás: que los valores también cuentan. Bajo esta premisa fundamental, que refleja que por encima de todo planteamiento y de todo fin, está la vida de las personas y su dignidad, los voluntarios del JOMI nos hemos comprometido especialmente a seguir trabajando por Poseer voluntad de cambio y de transformación social, por tener independencia, y por ser transparentes, pues consideramos que la transparencia y la independencia son dos de los pilares básicos sobre los que se edifica una ONGD y creemos que está en nuestras manos lograr ese cambio en la sociedad, conseguir una transformación íntegra que nos haga llevar a nuestro mundo la cultura de la solidaridad.

Y así, entre análisis, críticas, charlas y conversaciones, han transcurrido unas jornadas en las que nos hemos dado cuenta de que hemos de aprender a enfocar, de que ya es hora de actuar. Zaragoza nos ha servido para conocer que existen otras alternativas de comunicación, (como por ejemplo, el suplemento del Periódico de Aragón Espacio3), que existen diferentes maneras de mostrar las realidades del Sur, que no todo vale. ¿Por cuál de todas queremos optar nosotros? Decía Alfredo Marhuenda que es momento de coger la lupa y observar con detenimiento, de ser conscientes e informarnos con rigurosidad, para que con nuestra formación e información, contribuyamos a “construir una ciudadanía responsable, que será imprescindible para tender a la globalización de la solidaridad, a la construcción de un solo mundo, en el que gobiernen la justicia y la paz”.

En estos primeros días del mes de diciembre, el reencuentro en la capital maña con amistades, con caras conocidas, con nuevos rostros; los ratos compartidos con ellos, los momentos de diálogo y reflexión, las experiencias vividas por los que han estado allá en el Sur, las situaciones narradas por gentes del Sur que ahora están aquí, el aroma de un café con sabor a comercio justo … todo … nos ha servido para hacer nuestras las palabras de Marhuenda, pues como afirma nuestra agenda latinoamericana del año 2007, exigimos otra democracia. Y puesto que queremos otro sistema democrático, más justo y universal, vamos a empezar por nosotros mismos: traslademos los principios que promulgamos a nuestro proceder diario, seamos coherentes en nuestro estilo de vida, pongamos en práctica cada día aquello que defendemos y reclamamos. ¿Exigimos otra democracia? Construyamos otra democracia.
Silvana Piedrahita (PROCLADE Puertollano)


COMUNICADO FINAL


Las ONGD, como expresión de la solidaridad existente en la sociedad, jugamos un papel importante en el ámbito de la cooperación internacional precisamente por ser la sociedad la que nos asigna este cometido. Al asumir este papel, sentimos la necesidad de clarificar algunos conceptos y consensuar algunos principios, dada la multiplicidad y pluralidad de organizaciones, que entendemos como reflejo de la sociedad plural en la que nos movemos, de la que somos parte, y que nos permite que nuestro trabajo, cada vez más complejo, pueda ser abordado desde muy diferentes ópticas.

En la década de los 90, las ONGD, aglutinadas en la Coordinadora Estatal de ONGD vieron necesario realizar una reflexión interna para clarificar el papel que debían desempeñar en la cooperación al desarrollo y consensuar algunos principios mínimos de actuación. Era necesario establecer un marco de autorregulación ético del sector. Fruto de esta reflexión nació el Código de Conducta de las ONG de Desarrollo, un Código que ha sido suscrito por las ONGD integradas en la Coordinadora estatal y por las integradas en las diecisiete coordinadoras autonómicas de ONGD. El Código es mucho más que una declaración de intenciones de una organización altruista. Son principios éticos consensuados y asumidos de forma colectiva.

Se divide en dos partes. La primera, ordenada en cinco capítulos, recoge su contenido: la identidad de las ONGD, sus campos de trabajo, los criterios generales de actuación y de organización interna, y las pautas a seguir en cuanto a publicidad, comunicación y uso de imágenes. La segunda parte, hace referencia a la aplicación, difusión y cumplimiento del código. Con el mismo se pretende clarificar el concepto, los objetivos y las actuaciones de las ONGD. Esto resulta imprescindible para un sector plagado de ambigüedades y donde, por desgracia, no es oro todo lo que reluce.

En el JOMI 2006, hemos iniciado la reflexión en este tema y su vinculación con los Medios de Comunicación Social, con el deseo de que nuestras organizaciones lo tengan en cuenta en su trabajo en favor del desarrollo de los pueblos, la lucha contra la pobreza y la cooperación
con el Sur. Además hemos podido compartir “Nuestra imagen del Sur”, comenzando por una ojeada ya que en los últimos años, el público ha sido regularmente ahogado bajo una masa de informaciones e imágenes, casi siempre angustiosas, sobre la situación de urgencia que existe en ciertos países desfavorecidos del Sur; mirándolas según el color del mi cristal, pues no cabe duda de que tenemos una idea distorsionada de los países del Sur. Esta distorsión viene dada por la subjetividad de las imágenes que nos llegan y tampoco podemos olvidar que tenemos una imagen del Sur heredada a través de nuestra educación; mostrándonos sus luces y sombras ya que la imagen que en los países del Norte se tiene de los países y pueblos del Sur influye decisivamente en la percepción de la ayuda y la cooperación al desarrollo, a veces, para captar fondos o llamar la atención sobre determinado problema, tienden a lanzar mensajes e imágenes catastrofistas; y terminando aprendiendo a enfocar pues otras imágenes nos muestran un Sur activo, ansioso por salir adelante, un Sur alegre y festivo, donde la caída de la lluvia es un motivo de celebración, ,un Sur donde la dignidad de las personas está por encima de sus posesiones materiales. Poder compartir nuestra imagen del sur, nos ayuda a seguir trabajando por él.

Nuestro trabajo desde la solidaridad y la misión en colaboración con otras instituciones que también poseen una percepción común acerca de una serie de conceptos básicos que constituyen su campo de trabajo y que orientan los principios con los que actuamos. Así: promover el desarrollo de los pueblos, entendido como proceso de cambio social; luchar por erradicar la pobreza y practicar la cooperación con los pueblos del Sur. Nos sigue animando en nuestras actividades y para llevar a cabo estos objetivos nos comprometemos a trabajar cumpliendo unos criterios básicos de actuación que vienen desarrollados en el texto que contiene el Código

- Independencia

- Transformación social

- Colaboración y Participación

- Transparencia y gestión

En definitiva, trabajar por conseguir un mundo más justo y solidario es tarea de todas y todos; esperemos que el Código de Conducta pueda convertirse en la herramienta que nos permita establecer los límites de esta actuación entre nosotros. Es tarea de todos respetarlo y hacerlo respetar.

Español