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POR UN CONSUMO RESPONSABLE

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Las bases sociales de PROCLADE, PROYDE y SED, reunidas en grupos de reflexión y debate, nos mostramos preocupadas por las consecuencias del consumismo para el desarrollo de los pueblos (especialmente de aquellos más vulnerables) y para la sostenibilidad del planeta. Bajo el mandato Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuya meta 12 establece la necesidad de garantizar modalidades de consumo y producción sostenible, nos sentimos en la obligación de dar pasos decisivos para lograr su cumplimiento, tanto a nivel individual como colectivo.

A nivel personal, identificamos como actitudes irresponsables nuestro estilo de vida tendente al confort, a acumular bienes como sinónimo de felicidad, a comprar compulsivamente dejándonos llevar por la publicidad o la presión social, a consumir indiscriminadamente recursos energéticos sin tener en cuenta sus consecuencias. A través de este manifiesto denunciamos el abuso del consumismo tecnológico, el desperdicio de comida y la cultura del “usar y tirar”. Asimismo, lamentamos la falta de conocimiento e interés sobre la importancia del reciclaje como medio para la sostenibilidad medioambiental, tanto por parte de la ciudadanía como de empresas y administraciones públicas, a quienes instamos a iniciar campañas de sensibilización ciudadana que apuesten por generar condiciones de respeto con nuestros recursos naturales y los Derechos Humanos.

Como ciudadanía comprometida con nuestro entorno y con las realidades de los países empobrecidos, contribuiremos a cambiar nuestros hábitos de consumo y los de quienes nos rodean, sumándonos a acciones de sensibilización y presión ciudadana pero también impulsando otras desde nuestros propios entornos.

El trabajo que desarrollamos en Educación para el Desarrollo en nuestras organizaciones hace que queramos poner el acento en una educación que trabaje, transmita y sea ejemplo de alternativas al consumismo mediante pequeñas acciones cotidianas con capacidad transformadora: alargar la vida de nuestros útiles pedagógicos y equipos informáticos, aplicar las cuatro erres (reducir, reciclar, reutilizar, redistribuir), hacer partícipes al resto de nuestras bases sociales sobre la necesidad de cambiar patrones de consumo para favorecer situaciones de justicia social y sostenibilidad medioambiental.

No olvidamos nuestro compromiso con el comercio justo para, a través de nuestro consumo, favorecer condiciones de justicia y solidaridad con los productores de países empobrecidos, donde gran número de empresas trasladan su producción aprovechándose de las frágiles legislaciones en cuanto a respeto a Derechos Humanos y del medio ambiente se refiere. Animamos también a las empresas transnacionales a dar pasos que faciliten el conocimiento de sus procesos de producción por parte de las personas consumidoras mediante herramientas de trazabilidad o etiquetado social, planes de responsabilidad social y el establecimiento de la ética y el respeto a los Derechos Humanos en sus planes de expansión y su publicidad. Del mismo modo, exigimos que las instituciones públicas legislen a favor de evitar prácticas abusivas de las empresas, imponiendo sanciones económicas a aquellas que no respeten los Derechos Humanos y el medio ambiente.

Las bases sociales de las ONGD PROCLADE, PROYDE y SED, guiadas por principios de equidad, solidaridad y justicia social, sabemos que nuestro pequeño grano de arena y nuestra voluntad de cambio son fundamentales para acabar con la pobreza en el mundo y construir un mundo en el que las consecuencias de nuestros patrones de consumo no mermen derechos ni impidan el desarrollo de futuras generaciones. Trabajaremos todos los días del año por un consumo responsable que se preocupe por las personas.

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