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LOS OBISPOS DE HONDURAS SE PRONUNCIAN DE NUEVO SOBRE LA SITUACIÓN DEL PAÍS

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El Comunicado lanzado por la Conferencia Episcopal de Honduras el pasado mes de junio, comienza de forma muy directa diciendo cuáles son los problemas que directamente están lastrando el porvenir de Honduras y lo hace con estas palabras “los principales problemas que más preocupan a la ciudadanía son el alto costo de la vida, el crimen y la violencia, el desempleo, las deficiencias graves en los sistemas de salud, educación y  la corrupción. Pero hay otros problemas que son igualmente susceptibles de provocar conflictos, tanto o más graves que los que estamos viviendo en estos días, en referencia a la salud y la educación”.

Es un comunicado que no deja lugar a dudas sobre aquello en lo que considera que hay que trabajar. Pero muchas veces, desde la lejanía, no sabemos cuál es el contexto en el que estos problemas se sitúan. La situación final que ha hecho que, desde 2017, los obispos del país hondureños hayan visto necesario lanzar al mundo estos mensajes. “Es bueno situar el contexto de Honduras en el contexto mundial, porque hay rasgos que se comparten con la cultura de hoy, de estos tiempos que vivimos”, comenta a este respecto Monseñor Ángel Garachana. “Tenemos, por ejemplo, para empezar problemas ‘más estructurales’. Tenemos la crisis de una democracia participativa.”   Este aspecto político tiene unas características especiales, como por ejemplo que “las instituciones existen, pero éstas tienen poca consistencia y poca credibilidad. Realmente no acaban de cumplir las funciones para las cuales han sido creadas.” En definitiva, hay “una falta de credibilidad, una debilidad en su funcionamiento, y además, como tercer rasgo de esta crisis en las instituciones, la corrupción dentro de estas”.

Por otro lado, también influye en esta crisis el “no saber entrar en un diálogo constructivo entre las diversas fuerzas políticas. Las diferencias se ven más como divisiones” y es por ello que “los obispos en nuestro comunicado apuntábamos que uno de los problemas principales es este.”

Junto con estos problemas políticos, también en el Comunicado, como indica Monseñor, se señala que se han de tener en cuenta que acontecimientos recientes han aumentado esta crisis y desconfianza, como por ejemplo “que el presidente actual se reeligió en contra de lo que pide la Constitución” o que las últimas elecciones fueron “muy cuestionadas en su transparencia” (…) “Y con un tanto por ciento muy elevado de no aceptación y de rechazo”.

Señaladas estas circunstancias, y antes de profundizar en raíces más sociales. Monseñor Ángel Garachana quiso hacer un llamamiento a ver Honduras desde otra mirada, porque Honduras es y tiene grandes opciones: “Honduras es un país con grandes posibilidades de desarrollo”. De hecho, “puede ser un gran centro de desarrollo económico y de mediación en Centroamérica, y de fácil comunicación, con países con los cuales se pueden establecer acuerdos de desarrollo económico” y, lo que señala como más relevante en este posible futuro se centra en el carácter de los propios habitantes del país. “. El hondureño es acogedor, es generoso, te hacen sentir valorado, a gusto. Es también un pueblo fuerte, resistente. Sobre todo, la mujer; y la mujer-madre. Tienen una fortaleza interior, y saben llevar la dureza de la vida”. En definitiva, recordar que Honduras “Tiene una cultura que es fuente de fortaleza.”

Pese a esto, a los aspectos “negativos” a nivel político, que tanto el comunicado como Monseñor Garachana señalaba previamente, se han de unir aspectos sociales que siguen existiendo y socavando muchas de estas posibilidades de futuro. En este sentido, el primer punto que  Monseñor Garachana señala es la pobreza que aún existe en el país, si bien una “pobreza fruto de la inequidad social”. A ella, según sus propias palabras,  también se une la corrupción, contra la que se está luchando, si bien aun lentamente, y también la violencia o la extorsión que finalmente se relaciona con la migración. Al tratar estos temas, “yo suelo emplear tres palabras: corrupción, impunidad, indefensión. Corrupción política y económica; impunidad y por tanto e indefensión del pueblo.

Ante la situación, Monseñor Garachana apunta la necesidad que vieron los obispos de lanzar los comunicados de denuncia ante toda la sociedad desde hace ya unos años. “Todo el año 2018, los obispos, hicimos ya nuestros comunicados y fuimos denunciando. En la reunión de junio del 2019 hicimos un comunicado más fuerte que los anteriores, aunque no decimos nada que no hayamos dicho antes, sí lo decimos con más fuerza, y como de una forma más directa, dirigida más directamente al Gobierno”.  Porque en definitiva, concluye “a los obispos nos parece que todos tenemos que ser más sensibles a la realidad. De hecho, en el comunicado hacemos una llamada a pensar en los problemas, y sobre todo a cómo afrontarlos, pero todos. En primer lugar, nos dirigimos al Gobierno, en segundo al Estado. En tercer lugar, a la Sociedad Civil para que tenga más fuerza. La sociedad civil no se organiza, es muy débil. Y en último lugar hacemos una llamada a toda conciencia de cristiano para que se pregunten qué están haciendo por el cambio”.

 

Descargar aquí comunicado completo de la Conferencia Episcopal de Honduras ( junio 2019).

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