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ECUADOR SE ALIMENTA CON MUCHAS MANOS SOLIDARIAS

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En Ecuador la vida tiene que seguir. Así, con el objetivo de dar continuidad a la labor de acompañamiento iniciada en la comunidad de Chamanga (cantón Muisne Esmeralda), una de las afectadas por los terremotos, un grupo de personas, entre los que se encontraban Misioneros Claretianos, viajaron hasta la zona para hacer el segundo reparto de ayuda de emergencia. Ellos son nuestros ojos en el lugar. Y esto es lo que nos cuentan:

Tras una ruta de siete horas, al llegar visualizamos un gran albergue donde se han reunido alrededor de 1.300 personas, entre las que se encuentran las 40 familias que estamos acompañando pertenecientes al refugio Nueva Esperanza. Al indagar, nos contaron que fue iniciativa del Estado para atender los servicios básicos. Un hecho que ha generado discordia entre los damnificados y organizaciones, que no ven en la masificación un proceder adecuado.

Así, cerca de un 40% de los afectados han optado por no ir al refugio alegando la necesidad de privacidad familiar, salubridad e independencia. Ellos se han organizado en albergues externos y buscan la manera de sostenerse. Además, ante esta realidad y las constantes réplicas, un porcentaje pequeño está migrando a ciudades como Quito, Esmeraldas o Guayaquil, en busca de una nueva vida.

Así, sin dejar de lado el acompañamiento al refugio Nueva Esperanza, nuestra segunda intervención se ha centrado en los refugios más vulnerables en cuanto no tienen atención del Estado. Fue así como además de atender el refugio Divino Rostro, llegamos a otros dos que albergan un total de 70 familias. En ellos nos dedicamos a organizar la bodega con la que cuentan las religiosas del lugar, alimentada con la ayuda de muchas manos solidarias.

Los habitantes de esta región en su mayoría son pescadores; algunos perdieron todo lo que tenían para el oficio, por lo que consideramos pertinente invertir en materiales que permitan retornar a su hacer laboral. Esto ayudaría a tener una ocupación fructífera y activar el factor económico como un medio para tener recursos propios que lleven hacia  una mayor autonomía personal y familiar. 

Aprovechando que el día de nuestra llegada coincidía con el de la Santa Cruz, también realizamos una procesión y Eucaristía, donde se invitó a llevar la cruz con alegría y afirmamos el amor del Señor por los más vulnerables. Percibimos entre los lugareños y visitantes un mayor nivel de cercanía y confianza. Además, durante nuestra estadía en el lugar tuvimos la posibilidad de encontrarnos con el obispo del vicariato, monseñor Eugenio Arellana, quien agradeció la ayuda prestada y pidió colaboración para la reconstrucción de la escuela y de casas.

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¡Ecuador sigue necesitando nuestra solidaridad! Fundación PROCLADE canalizará las ayudas que recibamos en nuestra cuenta: ES77 0049-3283-56-2015006031 (Banco Santander). Para el certificado de donantes, enviadnos vuestro nombre y apellidos, DNI y dirección a gestion@fundacionproclade.org.

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