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HONDURAS: TESTIGOS DE LA LIBERACIÓN

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Un equipo del programa de Televisión Española “Pueblo de Dios” estuvo durante dos semanas rodando el trabajo de los claretianos y de Fundación PROCLADE en las Diócesis de San Pedro Sula y Atlántida, en Honduras. El tercer programa, fruto de dicho rodaje, se puede ver en directo el domingo, día 14 en "La 2" de RTVE. El reportaje se presenta con el título "Testigos de la liberación". En esta ocasión visitamos la cárcel de Tela (Honduras), "los bordos" de San Pedro Sula, El Porvenir de Choloma y la Colonia Cordimarianas en La Ceiba. Así lo cuenta la web de "Pueblo de  Dios"

 

Santiago Riesco Pérez / Pueblo de Dios
08.07.2013

De los ocho millones y medio de habitantes que tiene Honduras, casi 6 millones son pobres. Y lo que es peor; de estos seis millones, cuatro viven en la extrema pobreza. “Los bordos” de San Pedro Sula son los lugares donde viven los pobres de entre los pobres. Las casas de chapa, madera y cartón se suceden de espaldas a los riachuelos convertidos en alcantarillas naturales. No hay agua potable, ni servicios sanitarios. La luz eléctrica se engancha directamente de la línea de alta tensión, con lo que no es extraño que mueran personas electrocutadas. Aquí no hay escuela, ni guarderías. La capilla es el primer edificio comunitario del bordo. Apenas tiene dos años. Las Misioneras de la Caridad -de la madre Teresa de Calcuta- trabajan junto a los claretianos de la parroquia en esta pequeña comunidad creada en los márgenes de San Pedro Sula. La pobreza es una consecuencia directa de la falta de empleo. La mayoría de los vecinos no tienen trabajo. Los pocos ingresos de estas familias proceden de la recogida de basuras. Los más afortunados tienen un carro tirado por un caballo. Mayores y pequeños rebuscan plásticos, latas, botellas y cartón para conseguir unas lempiras con las que comprar el pan de cada día.

Cordimarianas

Los bordos no son exclusivos de la capital industrial de Honduras. A 190 kilómetros de San Pedro Sula -en la costa caribeña- está La Ceiba, capital del departamento de Atlántida. “La novia de Honduras” es la tercera ciudad más importante del país. Su población ronda los 250.000 habitantes. La Ceiba es conocida por su carnaval, sus playas paradisíacas, la notable presencia de comunidades garífunas y las inmensas extensiones de piña, plátano y naranja. Hace apenas dos años que la iglesia católica la erigió como diócesis independiente. En la ribera del río Cangrejal se encuentran algunos de los bordos más pobres de La Ceiba. El de La Julia es uno de los más conocidos por la inseguridad y el clima de violencia. De allí proceden algunas de las familias que hoy viven en la otra orilla, en la Colonia Cordimarianas. Un proyecto financiado por la ong española PROCLADE y coordinado por la hermana Rita. Son 42 familias seleccionadas por su situación de pobreza extrema en La Julia y otros cinco bordos similares. Las Misioneras Cordimarianas habían construido antes otras casas en estos barrios, pero de manera aislada. Aquellas viviendas se entregaban también a las familias más necesitadas. En esta ocasión, las 42 casas se han entregado a familias que cumplían todos los requisitos y que, además, eran cercanas a la comunidad católica. Las llaves de las viviendas se entregaron en 2006. Todas están a nombre de las mujeres, no de los maridos. La organización de la comunidad es un ejemplo para los 260 barrios de La Ceiba. Desde el principio cuentan con un jardín de infancia, un centro comunitario y una capilla.

El Porvenir

Estamos a media hora de San Pedro Sula y a diez minutos del municipio de Choloma, al que pertenecen las 2.000 personas que viven aquí. En 1996 un grupo de trescientas familias sin recursos ocuparon estas tierras y construyeron sus casas de manera irregular. Hoy la mayoría han comprado el lote de terreno donde viven. Todo está legalizado. El ayuntamiento de Choloma ha planificado la zona y tiene previsto vender terrenos para otras familias hasta llegar a las 1.200 viviendas. El agua ha sido el primer problema con el que se enfrentaron los vecinos. El año 2008, los vecinos se ponen en contacto con los misioneros claretianos y comienzan a organizarse para conseguir que el agua potable llegue a todas las casas. La gran envergadura del proyecto para llevar el agua a las trescientas casas en un terreno tan complicado se ha abordado en tres fases. El año 2009 se perforaron dos pozos y se construyó el primer tanque de agua al tiempo que se instalaba una red básica. Dos años después se completaba la red de distribución. Por último, en 2013, se continúa con una nueva fase para desarrollar el saneamiento. Los tres proyectos han sido coordinados por la ong de los claretianos, PROCLADE, con la financiación y la asesoría profesional del Canal de Isabel II y Canal Voluntarios. La inversión en el proyecto, hasta el momento, ha sido de 340.000 euros. Pero el camino no ha sido fácil. Todas las familias tienen un grifo en sus casas. El agua les llega tres días a la semana durante una hora más o menos. El pueblo está dividido en cuatro sectores que van rotando para que el agua llegue a todos.

Cárcel

El penal de Tela es una de las 24 cárceles de Honduras. La iglesia católica no olvida a las personas privadas de libertad. Dos veces a la semana el equipo de pastoral penitenciaria visita a los internos. La infraestructura del sistema penitenciario hondureño es muy deficiente. Las 24 cárceles hondureñas tienen capacidad para poco más de 8.000 internos. La última estadística hablaba de que eran 12.600 las personas hacinadas durante las 24 horas del día en sus módulos o bartolinas. Mientras el gobierno sigue ocupado en generar más burocracia con el pretexto de los derechos humanos, en los presidios del país las paredes y los techos están a punto de derrumbarse sobre los internos. Los tendidos eléctricos que poseen son tan obsoletos que el riesgo de incendio es constante. En los últimos diez años 250 reclusos han muerto violentamente en distintas cárceles de Honduras. La masacre  más conocida es la que se produjo el año 2004 en el penal de San Pedro Sula. Allí murieron quemados en el interior de su pabellón 105 jóvenes que pertenecían a la Mara 18. Recientemente, en febrero de 2012, otro incendio se llevó por delante la vida de 360 jóvenes presos en el penal de Comayagua. En esta cárcel de Tela también hubo 2 muertos y 9 heridos en el intento de rebelión que tuvo lugar en marzo de 2003. Una característica común a todas estas masacres es que las autoridades judiciales y policiales no han esclarecido los hechos ni han identificado, detenido o juzgado a los autores materiales o intelectuales de ninguna de las 250 muertes. La versión oficial es casi siempre la misma: se  responsabiliza a los reclusos, por sus disputas internas y por su condición de pandilleros. Delma lleva treinta años visitando a los internos en la cárcel de Tela. La Conferencia Episcopal Hondureña ha confiado en ella para que coordine la pastoral penitenciaria en los 24 penales del país. Los voluntarios de la iglesia tratan de concienciar a la sociedad para que respete a los presos. Cada uno de los internos tiene una historia. No están aquí por casualidad. Algo pasó en su infancia para que de adultos cometieran algún error. Y ya lo están pagando en la cárcel. La privación de libertad es un castigo más que suficiente.

Una de las principales tareas de la pastoral penitenciaria es mantener los lazos entre los de dentro y los de fuera. Desde pastoral penitenciaria también hay un apoyo económico a las familias de los internos a través del programa de apadrinamientos.  En las cárceles hondureñas impera la sobrepoblación y el hacinamiento. La falta de instalaciones físicas adecuadas y seguras así como las condiciones de higiene y salubridad son deplorables. Esto es lo que se desprende del último informe presentado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El 3 de junio de 2013 el gobierno hondureño cedía el mando de todos los centros penales a una “Comisión de Transición” y el ministro de turno anunciaba que, en el año 2015, comenzaría a funcionar el Instituto Nacional Penitenciario creado por el Parlamento del país. A las personas privadas de libertad sólo les queda seguir confiando en Dios mientras esperan la próxima visita de los voluntarios.

 


El domingo, 14 de julio, se pudo ver en La 2 de TVE el reportaje titulado: "Testigos de la liberación". Os dejamos aquí el enlace con el texto y la foto que lo anunciaba en su web: http://www.rtve.es/television/20130708/708441.shtml

 
En internet lo podéis ver, EN DIFERIDO, tantas veces como queráis y a la hora que queráis, a partir del lunes en este enlace: http://www.rtve.es/alacarta/videos/pueblo-de-dios/
 

 

 

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