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INICIA UNA CONVERSIÓN PERSONAL Y COMUNITARIA EN CLAVE "ECOLÓGICA"

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Para participar en la mesa común, el mejor traje de fiesta es la conversión. Este es el mensaje de la campaña 'Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza' en la que participamos activamente, que en el quinto punto del 'Decálogo Verde' nos anima a "una conversión personal, eclesial y comunitaria". Así, durante los meses de mayo y junio pone en marcha diversas acciones centradas en esta idea. Para ello, y para reflexionar sobre cómo llevar a cabo una conversión auténtica y eficaz, nos propone los siguiente materiales:

- Materiales para adultos para animar a una verdadera conversión

- Materiales para que los más pequeños animen a su familia, grupo de catequesis o colegio a comprometerse con el medioambiente y con las personas más pobres

- Además, durante el mes de mayo se realizarán varias vigilias en toda España para recordar la importancia de cuidar la creación. ¡Busca la más cercana!

"Antes de seguir adelante con los cinco puntos que nos quedan, queremos detenernos en la necesidad de una conversión personal, comunitaria y eclesial, si pretendemos poner en práctica un nuevo estilo de vida más atento a las personas más vulnerables, pobres y excluídas, y la contribución que hacemos al cuidado de la Casa Común", se explica desde la campaña. Se trata así de iniciar una conversión personal y comunitaria con profundas raíces y cuyos frutos visibles sean la acogida; el respeto por los demás y por la naturaleza, con sus ritmos y necesidaes; la construcción de sociedades donde se respire la cordialidad, la inclusión y la defensa de los derechos humanos. Una conversión dirigida a hacer para todos un sitio en la mesa común, para celebrar la fiesta de hermandad, la alegría de la amistad.

Una de las claves de esa llamada a la conversión que se lanza desde la campaña está en la Encíclica 'Laudato Si', uno de los textos inspiradores de esta iniciativa y en la que el papa Francisco invita a una conversión ecológica. "Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo" (LS2016).

Voces que claman

Como ha sucedido con los cuatro principios anteriores, este quinto Principio del “Decálogo Verde” ilustra su propuesta de conversión con historias reales de acción comunitaria orientada a preservar la Casa común. Una de estas experiencias es la de los Mosetén, un pueblo indígena que se asienta en la actual Bolivia, en el departamento de La Paz y Beni, un territorio fértil de naturaleza aluvial, entre el río y las serranías cubiertas de bosques. Su población, mayoritariamente campesina, vive de unos recursos cada vez más amenazados por la colonización agrícola y las talas indiscriminadas. “Creo que el sueño de desarrollo que tenemos es una vida digna, una vida libre en nuestro territorio en armonía con otros”, explica uno de los líderes de esta comunidad. “Tenemos el Derecho a hacerlo, podemos hacerlo, tenemos esa capacidad de hacer algo para desarrollar el futuro, y dejar algo bueno y sano a nuestros hijos. Llamamos a la Iglesia para que proteja la vida, porque conociendo, defendiendo, acompañando a nuestros pueblos defendemos también la vida también para nuestros hijos, para el futuro”, añade.

Al desarrollar este quinto principio, la Campaña promovida por Cáritas, CONFER, Justiica y Paz, Manos Unidas y REDES, llega a su ecuador y cumple casi un año de llamada pública a la reflexión sobre nuestros estilos de vida, el modo de vivirla con respecto a quienes nos rodean, especialmente las personas más vulnerables, pobres y excluidas, y la contribución que hacemos al cuidado de la Casa común.

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