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EN PRIMERA PERSONA, DESDE HAITÍ

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(Os hacemos partícipes del correo enviado el 7 de septiembre por Marta en nombre de Anibal, uno de los claretianos con los que PROCLADE estamos trabajando en Kazal, zona rural a unos 45 Km de Puerto Príncipe, perteneciente al departamento de Lwes)

“Un saludo desde este Haití golpeado por la naturaleza que se desquita de nuestros malos tratos. Les escribo para contarles la situación en que está viviendo Anibal y sus comunidades. Esta mañana me llamó por teléfono para pedirme que les escriba y les haga conocer la situación terrible por la que está pasando, pues él por ahora no tiene Internet. Las torrenciales lluvias desatadas por los ciclones y tormentas tropicales de estos últimos días, y que aún no han terminado pues se anuncian otros más, ha dejado a la comunidad de Kazal y sus capillas en la más profunda desolación. El agua del río se ha llevado el puente para peatones que había construido Aníbal, las pequeñas chacritas de la gente, sus animalitos y 4 miembros de la comunidad de Kazal han perdido la vida, dos en la misma localidad y dos en una localidad a media hora de camino. Los montes se desmoronan y tapan de lodo las casitas, los caminos, las chacritas que están más abajo.”

“Están completamente incomunicados por tierra. Solamente podrían recibir ayuda por helicóptero. La comida se les está terminando y en las chacritas no queda nada en pie. Todo este terrible desastre ha sucedido anoche, pero ha sido llovido sobre mojado pues el Hanna ya se había llevado los caños del agua potable y había causado desastres en las poblaciones. Anibal salvó su camioneta de milagro, pues ayer, cuando el agua había descendido (en Kazal no hay puente para vehículos) él había pensado cruzarla a la casa de un amigo del otro lado del río, para poder salir a buscar comida cuando hubiera oportunidad. Esa casa está ahora totalmente bajo agua.”

“Todo este detallado relato es para motivar a la solidaridad con la Comunidad de Kazal y sus comunidades para cuando podamos entrar a llevar ayuda. Los próximos meses, cuando los ciclones hayan terminado de pasar, serán de hambre y miseria y habrá que ayudar a paliar esas necesidades. El gobierno y las instituciones de solidaridad como la Cruz Roja y las ONG, están totalmente abocados a la tarea de ayuda solidaria, pero es todo el país el que está afectado y no dan a basto. Las clases, que deberían haber comenzado este lunes pasado, han sido aplazadas hasta octubre. Haití es hoy el caído a la orilla del camino y necesita de manos samaritanas. A nosotros nos toca muy de cerca porque Kazal, además de ser parte de Haití, es parte de nuestra misión. Que el Señor les inspire modos de ayuda que ayude a hacer menos dura la vida de nuestros hermanos y hermanas más necesitados. Un abrazo consternado. Marta”


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