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¿ESTÁ EL MUNDO PREPARADO? (III)

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La situación del continente americano respecto al coronavirus es, como bien se han hecho eco estos días los medios de comunicación, bastante dispar entre unos países y otros. Mientras en Estados Unidos los datos se han ido disparando paulatinamente en la última semana, en el resto de los países, las cifras aumentan, pero aún a un ritmo más lento. La pregunta que cabe hacerse ahora, sin embargo, es ¿cuánto durará esta situación de avance lento? Lo cierto, es que, si hacemos caso a los expertos, y como ya estamos viendo en algunos de los países de Latinoamérica, no mucho.

Quizás uno de los principales miedos que se extienden entre la población se centra, sobre todo en estos momentos, en el problema que supone para sus habitantes algunas de las medidas que, ante el avance del coronavirus, se han dado desde sus Gobiernos, prohibiendo a sus habitantes, por ejemplo, salir de sus hogares para evitar la propagación de la enfermedad. Y, aunque esta es una medida que ya está en marcha también en Europa, y allí se está cumpliendo con mayor o menor agrado, lo que tenemos que pensar es que, en el caso de América Latina en su conjunto, muchos de sus hombres y mujeres no tienen trabajos fijos, sino que viven de salarios diarios, muchas veces de ventas ambulantes o similares, por lo que la prohibición les puede abocar rápidamente a situaciones de pobreza extrema y hambre. Además, la existencia de unos sistemas sanitarios poco adecuados, la falta de información y de medidas de prevención son también, en muchos casos, preocupaciones constantes en ellos.

Desde Sudamérica, nuestros misioneros claretianos, unidos a nosotros, solidarios y cercanos, nos han hecho llegar también, al igual que hicieron sus hermanos desde Asia y África, algunas de sus percepciones sobre cómo se está viviendo la situación en sus países, visiones que hoy compartimos con vosotros….

En Colombia, con más de 1.100 casos confirmados de coronavirus actualmente, los misioneros claretianos nos cuentan que ya se ha decretado el aislamiento obligatorio y el cierre de fronteras como en otros muchos países de la región y que, en general, “la mayoría de la población asume las medidas, aunque con temor”. Sus preocupaciones se centran en lo económico y lo sanitario, ya que se cree que “la crisis económica sin duda se verá profundizada por la pandemia, destacando que el 47.7% de la población colombiana vive de la economía informal y el desempleo se ubica en el 13%” y que, a estos datos además, se une un “sistema de salud precario”.  Además, señalan desde allí que otra de las preocupaciones recae también en los refugiados y migrantes que se encuentran en el país y en las zonas de frontera, cuya situación es especialmente incierta.

Ecuador, por su parte, es uno de los países más afectados hasta la fecha del continente y ya registra más de 2.700 casos, por ello, allí se han instaurado también ya medidas para evitar la propagación, siendo las más relevantes el estado de excepción y el toque de queda. Pese a ellos, desde el país nos señalan que entre la población se siguen dando importantes miedos e incertidumbres ante el coronavirus tales como la falta de educación, la falta de información en lugares remotos, la débil estructura sanitaria, la mala alimentación” y, al igual que en Colombia, “la falta de dinero en las familias, pues muchas viven de la venta diaria”.

Venezuela, tiene hasta la fecha poco más de 140 casos diagnosticados, pero igualmente no han tardado en tomar medidas gubernamentales ante la expansión del coronavirus, suspendiendo actividades y aplicando una cuarentena nacional. Sin embargo, como en otros países, desde allí vuelven a señalar que la misma muchas veces no puede cumplirse, ya que “las personas que son de bajo recursos, y trabajan para el sustento diario, siguen saliendo a la calle para realizar su experiencia laboral (…) son miles de familias, que dependen de la economía informal, vendiendo a diario en las calles, algunos productos que les garantizan poder llevar el pan a sus hogares”. Algo que se temen al final lleve a que “el desarrollo contagioso del virus sea cada vez más rápido” y que se une a la “crisis política y la economía que atraviesa el país” y a los problemas sanitarios como son la “escasez de medicamentos” o “la falta de personal, ya que muchas personas profesionales (…) han emigrado del país”.

En Bolivia, con algo más de 110 casos confirmados, el Gobierno también ha decretado la “cuarentena total: donde la población deberá permanecer en sus domicilios”, lo cierto es que según nos cuentan “la población en su mayor parte ha tomado conciencia de la gravedad de esta pandemia y sigue las medidas de protección”, aunque al igual que en otros países “algunas personas no acatan las medidas establecidas debido a diferentes factores, por ejemplo, el sustento diario”. En este sentido, las circunstancias que nos describen desde Paraguay son parecidas, con un poco más de 90 casos confirmados, ya se han puesto en marcha medidas de  confinamiento de la población y se ha decretado el cierre de aeropuertos y fronteras.

La situación que nos trasladan de Perú es bastante similar, tanto en medidas como en problemáticas a enfrentar. Ante sus ya más de 1.400 casos confirmados, por un lado, el Gobierno ha decretado el estado de emergencia, con el que se prohíbe la salida de los hogares, pero entre la población “hay de todo, hay algunos que pueden soportar (la situación) porque tienen un trabajo fijo y pueden tirar de sus ahorros vivir, pero otras poblaciones que viven del día a día, a ellos les cuesta más guardar esas medidas gubernamentales. Y por otra parte hay personas que no entienden las cosas y se creen invencibles”. Aunque también es importante señalar que, para intentar paliar sobre todo los problemas económicos, el “Gobierno está también dando bonos económicos (…) a las poblaciones de extrema pobreza y pobres, como también a las personas vulnerables que no tengan un trabajo fijo”.

La realidad que viven en América del Sur quizás no parezca tan grave como la que se vive en otras partes del mundo actualmente si hablamos de número de casos, pero lo cierto es que al igual que pasó en otros lugares las cifras siguen creciendo y pese al esfuerzo de la mayoría de los Gobiernos por adelantarse en las medidas de confinamiento, no se sabe si éstas serán finalmente efectivas. Además, la preocupación que muchos de los ciudadanos tienen actualmente sobre pasa ya el propio miedo al virus, y ya se manifiesta con las mismas medidas de confinamiento, a las que sus poblaciones más empobrecidas y vulnerables no pueden hacer frente.

Ante esta situación, igual que en Asia y África, Fundación PROCLADE seguirá estando también junto a todos estos países y allá donde nos necesiten, haciendo todo lo posible para continuar no solo con todos nuestros proyectos, sino también para apoyar el trabajo que los misioneros claretianos llevan a cabo en ellos. 

En este sentido, también hemos hecho llegar a todos estos lugares carteles informativos y preventivos, buscando ayudar a que la población autóctona pueda estar mejor informada de las medidas que ha de implementar para protegerse contra la epidemia de coronavirus. 

Además, a partir de la próxima semana Solidaridad y Misión y Fundación PROCLADE comenzarán también a movilizar recursos para trabajar diferentes acciones relacionadas con la higiene, la salubridad o la alimentación básica en estos países, de modo que se pueda reducir el riesgo de contagio entre los más vulnerables y se pueda garantizar en la medida de lo posible su subsistencia.

¡Seguimos trabajando!

 

* Los datos y cifras del presente artículo están actualizados a fecha de 3 de abril de 2020. Para una mayor exactitud en fechas posteriores, se recomienda al lector la consulta de otras fuentes oficiales, ante el previsible aumento de los datos de contagios registrados en todo el continente en los próximos días.

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