El derecho a una vivienda digna es uno de los Derechos Humanos fundamentales reconocidos por las Naciones Unidas y también es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los cuales plantean como parte de su Objetivo 11 – Ciudades y Comunidades Sostenibles, la meta 11.1: Asegurar de aquí al 2030 el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles (…)”.

Sin embargo, y pese a su importancia, en muchos lugares del mundo y para muchas personas, este derecho, aún parece a veces un sueño irrealizable. Uno de los lugares donde ello sucede es en la India, donde algunas tribus indígenas aún no han conseguido acceder al mismo.

Es por ello, que, sabiendo de su relevancia, Fundación PROCLADE lleva desde 2019 trabajando un proyecto, que junto a diversas administraciones y donantes, ha buscado paliar esta necesidad a través de la construcción de varios grupos de viviendas en la región de Tamil Nadu, al sur del país, una de las regiones donde viven los dalits de la tribu Irular, sujeto de derechos de este proyecto, y una de las castas más vulnerables del país a nivel social y económico.

Los irulares son un grupo socialmente marginado que ha estado históricamente oprimido y explotado por las castas superiores, razón por la que su fuente de vida ha sido siempre fundamentalmente el trabajo agrícola como jornaleros, con salarios muy bajos y sin poder disponer de tierra, lo que les ha dificultado poder ser independientes económicamente.

Tras finalizar a mediados de 2020 una primera etapa, y viendo que la necesidad de nuevos hogares persistía, se comenzó inmediatamente, y para dar continuidad a este primer proyecto, una nueva intervención de la mano, en esta ocasión de la Junta de Castilla y León y de la Diputación de Ciudad Real, con el objetivo de poder dar acceso a una vivienda adecuada, en esta ocasión a un nuevo grupo de 67 mujeres Dalits, pertenecientes a la Tribu Irular de las aldeas de Pallichapallan, Veenamur, Kanjanur, Sangitamangalam, Koralur, Siruvalaiy Panamalai.

Además, con este proyecto en su conjunto se ha buscado ir mucho más allá de la mera construcción de una vivienda digna para este colectivo y, para ello, ha querido desarrollar también lo que hemos denominado una “metodología de autoconstrucción de viviendas”, que ha permitido que los propios beneficiarios irulares,  y en especial las mujeres, participaran en talleres de formación teórica de albañilería, fontanería, elaboración de ladrillos y carpintería, de modo que sean ellas las protagonistas de su desarrollo.

Con esta acción se ha querido, por tanto, trabajar también  el ODS 5 y el enfoque de género y resaltar la importancia de la mujer en sus comunidades, siendo pilares de progreso para la sociedad.

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